La pregunta del millón

Las citas con la psicóloga han disminuido de frecuencia, la última vez le dije que no tenía nada que contar, nada nuevo por lo que ahora en lugar de ser mensuales le dije que fuera trimestral. Al mismo tiempo también estoy buscando otra, otra persona del ramo que me vea de arriba para abajo y esté conmigo desde cero ya que no tenía un tema que me afectara o algo para trabajar.

Ayer, me vi con mi amiga, esta amiga que, aunque no se acaba de dejar, porque ya van para 9 meses, su duelo continua. Hablando con ella, le dije de mi intento de cambio de psicóloga, y que al igual que ella, me han llegado ideas del what if, pero no de continuar con la mamá de mi hijo, porque no es ella quien  me ha hecho pensar, sino de la idea de la casa, la familia, las cosas familiares, de mi hijo que ahora tiene que estar de un lado a otro inestable por el hecho de que quiero ser parte de su vida, crianza y desarrollo, entonces vino una pregunta que me ha dejado pensativo desde entonces.

La idea que tengo con mi pareja, que para ella no es para nada una prioridad, es casarme. Tengo la idea del matrimonio bien marcada sin entender la razón de esta “necesidad”. Por qué quieres casarte, qué ideal has visto que crees en eso, cuántas parejas casadas has visto que tengan un “buen matrimonio”. Se hizo un silencio de par de minutos, mientras yo hacía un pase mental por todas las parejas de casados que conozco.

Por fin encontré un tema, la idea de estar con alguien y que nos funcione, que funcione lo que estamos haciendo puede ser un fin, puede ser una gran forma de vivir la vida, el resto de la vida y no necesariamente con un cuadro o ideal social que, al parecer, lo tengo bien marcado en mi psiquis. De dónde sale esa idea, de dónde me viene esa fascinación por, no una relación, sino un matrimonio como lo conoce la sociedad, como se dicta.

Por ahora, tengo a mi novia con la cual no hemos tenido ni una sola discusión en estos casi 12 meses de relación. Esto ha empezado con los dos pies derechos y como lo veo, pinta bastante bien para los próximos 468 meses restantes. Por ahora, lo que tenemos nos hace feliz, cuando encuentre la razón de raíz de esta necesidad que tengo y mi novia decide la legalidad del asunto, puedo hacerlo sin problema, lo que sí sé, que aunque para ella el casarnos no es una prioridad, y yo es algo que tengo que curar, sé perfectamente que es con ella que quiero pasar el resto de mi vida.

YO

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