La historia de los hombres es la historia de sus desencuentros con dios, ni él nos entiende a nosotros ni nosotros lo entendemos a él. Pero creo que lo primero que debe estar claro es que ni nosotros nos entendemos a nosotros y es de ahí que viene gran parte de nuestros males. Entiendo que mi relación se encuentra en una fase inicial, mi relación es una donde nos vemos un par de horas cada quince días y se comprende que todo sea felicidad y miel sobre hojuelas, que nuestros problemas sean tan banales como discutir cuál ha sido el mejor orgasmo que hemos tenido o tratar de descubrir exactamente el día que nos enamoramos y quién es el que ama más.
Sería ridículo tratar de afirmar que nuestra relación de 9 meses sea una perfecta y podría ser normal que estemos en esta disyuntiva. Lo que me sorprende de quien se cuestiona esto es que se encuentran en las mismas circunstancias, no viviendo con la persona, viéndose pocas veces a la semana y teniendo vidas propias que aun así se han enfrentado a malos entendidos, peleas o discusiones. Entonces, mi investigador innato, mi psicólogo interior se pone a analizar la situación. Cuando esto pasa, creo que se debe a que puede existir falta de comunicación o que alguien no está listo para entrar a una relación o lo suficientemente claro de lo que espera de su pareja.
Mi guilty pleasure es ponerme a ver series de personas comunes y corrientes donde en su cotidianidad se enfrentan a problemas de pareja y con el poder que creó en mí el señor, mejor conocido como dios, me pongo a juzgar y evaluar su situación, diciendo este tiene tal o cual cosa, un trauma de estos y le falta esto y lo otro, Con qué derecho me pongo a hacer esto sería la pregunta, y la respuesta es simple, con ninguno, con el que yo aplico, así mismo como me auto otorgo licencia poética al escribir, así me pongo a pensar en voz alta frente a la pantalla, sentado en la cama mientras como alguna chuchería.
Creo que el ponerme a imaginar las razones por la cual tal o cual persona es así o asa o asao, me llena de felicidad. Por ahora, continuaré haciendo lo mismo, hasta que la novia y yo vivamos más tiempo juntos y salgan cosas más interesantes por hacer.
IO