Poder mental

Se la eché, en la misma cara. Hoy, luego de que el recuerdo me llegara gracias a una hoja de color rojo con Carroza escrito en ella por mi hijo, sonreí. La culpa la tiene el Kickboxing, el Kickboxing y mi falta de autocontrol de ese tiempo. En la lucha cuerpo a cuerpo, cara a cara que tuvimos la pared y yo, me ganó, me ganó y resultó roto el quinto metacarpio de la mano derecha luego del golpe bien dado luego de aprender a hacerlo en las clases.

Estuve impedido por varios meses de la mano derecha, sin poder usarla. Me tocaba limpieza en los dientes que era necesario porque no sabía cuán bien limpiaba los dientes con la mano izquierda. Llego y me dan un documento para llenar, algo con el plan. Intento escribir lo mejor que puedo con una mano que no es la sabe. Al pasar con la ayudante de dentista, una muchacha de unos veinti tantos se dispone a leer la hoja que le di, luego se da cuenta de mi mano incapacitada y comenta, Ah, perdón es que a veces la gente tiene una letra mala pero ahora entiendo. De mi cara sale una media sonrisa, le eché mentiras en la cara, en su cara, porque ella no sabe que en mi letra no hay gran diferencia si proviene de la derecha o la izquierda, aunque ¡Ay fo la izquierda!

Llevo cinco años de terapia, cinco años que me han ayudado a conocerme un poco, saber qué sí, qué no y qué quién sabe y sobre todo me ha ayudado a controlar mis impulsos cavernícolas que en ese momento logró sacarlo  la de ese tiempo. Se me facilita ver las heridas de los otros, o por lo menos creo saberlo. Mi novia me dijo que la analizara, que utilizara mi poder mental para ver qué salía por ahí. La realidad es que si ella resultó herida de su antigua relación, logró trabajarlo muy bien durante el periodo de mi inexistencia en su vida, cuando llegué, ya ella estaba bien, muy bien y bien-buena.

Mi hijo va a tener traumas, unos cuantos, lo que espero es minimizarlos lo más posible. Nos hemos dedicado a leer cuentos infantiles con mensajes positivos, valentía y superación. Además de leerlos, él le ha tomado el gusto a escuchar, escuchar audiolibros de cuentos. Ahora en modo repetitivo, una y otra vez con el cuento de la cenicienta, que la pobre perdió a sus papás de niña, se quedó al cuidado de una madrastra que abusaba física y emocionalmente de ella y logró salir del ciclo de abuso al casarse con un príncipe. Esa sí que va a necesitar terapia, porque ese pobre príncipe va a tener que lidiar con muchas pendejadas de la cinderela. Esperemos que el amor lo pueda todo, porque yo y ella sí que salimos corriendo.

Yo y Ella

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