Creo que a veces no te das cuenta de todo lo que has hecho, cosas que parecen normales pero que requieren mucha fuerza y voluntad. Primero estás en un país que no es el tuyo, que aunque ya algunas veces te hace falta comer arroz, habichuela y amarillo, sigues estando lejos de lo conocido. Más ahora que sabes que tus papás se están muriendo y cada año que los logras ver, se ven más viejitos y te pierdes momentos y tiempo en familia, eso sí es de machos.
Aunque fuiste un niño especial, te graduaste de ingeniería, luego Geografía, luego Planificación, luego obtuviste la única certificación de Enterprise en la Isla. Lograste estudiar todo eso sin pagar un solo centavo y tienes un trabajo que te da todas las facilidades que necesitas.
No te hace falta nada, comes, bebes, coges y que si coges, deja tú, y cómo coges, paseas, tienes casa, tienes movilidad, tienes ropa, tienes amigos que te quieren y una novia que te ama. Tienes, gracias a tu experiencia de vida, una salud mental y emocional grande, tienes la capacidad de saber cómo te vas a sentir y logras identificar cómo te estás sintiendo. Sabías lo que venía cuando ella se regresara a su vida y te quedaras de nuevo en tu rutina.
Tienes la capacidad de adaptarte a todas las circunstancias que la vida de ha colocado, ahora, lo puedes manejar mejor, pero siempre has podido acoplarte. Has logrado tener a tu hijo contigo y ahora, lo vas a tener el tiempo que crees es justo, sabes que este sentimiento que estás pasando no va a ser por siempre, es un simple ajuste que debe pasar y lograrás superar.
Eres un suertudote muchachón, estás cabrón y que nadie te diga lo contrario, ni siquiera tu propia cabeza. Solamente basta mirar hacia atrás, solamente mirar eh, para darte cuenta de la fortuna que tienes, de lo bien que lo has hecho, y debes mirar hacia enfrente, solamente para fijar la meta de a dónde quieres llegar. Pero por ahora, mira hacia el piso, así como si estuvieras bailando salsa, para que disfrutes la vida, disfrutes de tu hijo, disfrutes el momento y que todo sigua fluyendo según ya se tiene planificado para ti.
No lo olvides, nunca lo olvides, porque, mira para allá, tu hijo no se quiere ir, tu mamá sí, pero por otra cosa, el refrigerador está enfriando un poco más, y la señal, la batiseñal está más que clara. La vida sigue cayendo en su sitio, no te desesperes, acepta y sigue, sigue, que vas bien, muy bien, mejor que muchos y sobre todo, gracias por no rendirte, que lo sé, ganas no te han faltado.
TÚ