Anoche, ella me dijo, me dijo un par de cosas en nota, cosas que no se va a recordar mañana, así que antes de acortarse le quise pedir que me besara la boca, pero nos fuimos con lágrimas de risa. Mis noches no han sido las mismas desde hace un par de días, desde que descubrí que mi mamá estaba adelantada a su época. Ella, antes de Obama, sabía que no todos los niños aprenden a la misma velocidad y de la misma forma, sabía que no child left behind, que en este mundo existen niños especiales, y ese niño especial soy yo.
En una plática, donde la novia estaba ganando puntos con la suegra, de algún modo, la conversación se tornó a contar la anécdota de cómo a mí, a diferencia de mis hermanos, siempre me trataba de sobornar, o más bien dicho, alentar a sacar puros 9 y 10 en la escuela, comprando distintos artículos innecesarios, pero como niño, los quería con locura, y que a lo mejor, si me lo hubieran dado, fuera físico/astrónomo en lugar de ex ingeniero/analista. Ese día no fue revelador, mi revelación de que fui criado como un niño con necesidades especiales de aprendizaje fue un día después, cuando la novia se sorprendió de que la mamá es muy “sabia” porque estuvo adelantada a su época al poder internalizar que a algunos, o sea a mí, necesité mayor motivación por no decir atención.
Lo especial ha continuado, tengo un par de días sintiendo una gran ansiedad, las cosas con mi hijo, la madre y los abogados me sacan de balance. No he logrado dormir del todo bien, he sentido que mi paciencia y presencia no es lo quel morrito necesita, qué bueno que la abuela está aquí. Hoy he sentido la necesidad de un abrazo, un abrazo fuerte. Desperté a las 2.40 am, me fui a la playa, nos llevamos el paddle, el boogie y la nueva tablita de natación. Las olas estaban fuertes, la playa estaba llena de piedras algas y erizos, mis pies, también. Luego, al cortar la piña me mocho el dedo y me doy cuenta que necesito hacer algo, algo que me regrese a mi centro.
La lógica de un niño boricua, me puse a jugar con el niño ya grande, dice, de cinco años, con sus peluches de Osos Pandas, le hago una historia hablando entre los dos pandas e interactuando con él. El Panda 1 dice “oh, soy un oso panda y vengo de la China” a lo que él responde, “¿del jugo? “ Obviamente, no puedo parar de reir, mientras en mi cabeza suena el audio de cuando Mario Bros muere.
Creo que me voy a intentar dormir una siesta, y aunque con mis nuevas necesidades especiales de cojo por los erizos, manco por el corte de cuchillo en el dedo, y mi IQ por debajo de 160, la vida me sonríe con una gran familia y la mejor novia del mudo entero.
YO