La gente sigue diciendo que yo y yo estamos locos y creo que hoy se está volviendo realidad. En mi mente está que el viernes, verde, antes de salir del trabajo eché todas las cosas a mi bolsa, entre ello, mi maletita de los audífonos, esos que me sacan de este plano cuando los necesito, le pico al botón y puf me fui. Ese día fue de ir a Costco, compré lo necesario y al llegar a casa, subí la compra junto con mi bolsa del trabajo. En mi mente está que saqué el bultito de los audífonos, que tienen esos y los otros y otras cosas. La compra no me cabía en la barra por lo que recuerdo haber tomado el bultito negro y puesto en otro lado, en la mesa a lo mejor. Eso es lo que está en mi mente, creía que el bultito debería estar por ahí, pero no. Mi casa no es tan grande, además solamente tengo las cosas que necesito, lo indispensable, pero lo que he necesitado desde el viernes, no está por ningún lado, hasta metí la mano en la basura por si las moscas, y moscas me salieron de la mano.
La parte buena es lo que viene el lunes, resulta que mi criatura, sigue hablando con Alexa en secreto. Ahora le habla bajito y en secreto porque según lo Waldorf este aparato no es para su edad. Alexa, pon el burrito sabanero en espotifai. Reproduciendo el burrito sabanero de Fuerza Regida. Al ella, Alexa, decir esas palabras, el plebe comienza a brincar y emocionarse, porque no salió la versión Tuki Tuki. Papá, dijo peo, otro peo, escuchaste. Trato de no dar mucha importancia a sus comentarios, pero ahora está repitiendo otro peo en todos lados, cantando con el tono del cantante y moviendo su cuerpo al ritmo de los corridos tumbados, este wey sacó los genes nacos que su padre se apropió de Carolina y los genes más nacos de su padre que, según su pasaporte mexicano, dice que es de Sinaloa. El lunes pierdo la custodia completa ¡Ja!
Espero que mi mente esté jugando conmigo, y que sea falta de magnesio solamente y que yo me haya imaginado toda la escena de mover la cajita negra de la cocina a otro lugar y que el lunes en la oficina me sorprenda, porque últimamente no sé ni cómo me siento, se lo conté a la novia la noche de anoche. Como que está todo bien pero a la vez no, hay un sentimiento raro por ahí, un no sé qué que qué sé yo. Mientras hablamos anoche, nuestros temas de cotidianidad se fueron volviendo más profundos, profundo no de la profundidad que me gusta, sino de la otra profundidad que me agrada. Me volvió a repetir que si creía que algo que yo dije era normal, parase que la mayoría de los machos son un tanto anormales, o mejor dicho, si entiendo esto bien, el anormal soy yo porque hablo, digo y me comporto no como la norma. En algún momento de estas dos horas y media de chisme me vino a la mente algo que leí en el Marqués de Sade; los perversos siempre se deleitan cuando encuentran un alma parecida a la suya, y yo la encontré. Hice mi top tres de cosas que he visto un cambio en mí luego de conocerla ese cinco, coincidimos en muchas, pero hubo un pilón, un extra, ella puede expresarse conmigo de ciertos temas que por lo general los habla superficialmente pero me dijo, acá yo de chismoso, que conmigo logra abundar, explayarse y piqui, piqui, piqui en el tema, y creo que nuestras almas parecidas se encontraron, o por lo menos, nuestra frecuencia de vida está bastante sincronizada.
Hay un dato bien real y contundente que encontraron en un estudio realizado en la universidad de Harvard, por el departamento de Psicología, en su clase más popular que es happines que dice que cuando a una mujer no le gustas a la primera, nunca le vas a gustar, estás jodido. Pero luego yo de ver la foto que mi cuñada hermosa me hizo el favor de enviarme de sorpresa, me doy cuenta que tengo una suerte cabrona, soy un suertudote porque esta vez, ¡Ayyayay! Le gusté a la que me gusta.
YO