Me puse a escribir en horas de trabajo, ya había adelantado mucho, y hoy me he sentido sin ganas de hacer cosas significantes en la oficina por lo que me puse a escribir. Ya se me olvidó el nombre del escrito que acabo de terminar, parece que escribo para solamente sacarlo del sistema y no volver a pensar. Ahora, mientras estoy en un demo que se debe presentar a la compañía que maneja la distribución del sistema eléctrico, volví a escribir.
Esta vez, fue porque, la necesidad de ir al baño luego de tomar mucha agua, se hizo presente. Voy al baño y mientras me dirijo al pis, paso frente al espejo y me veo de reojo. Lo que veo me sorprende, regreso al espejo y me veo, estoy parado frente al espejo y pienso ah carachas, qué bien te ves hoy, hasta guapo. Duro unos minutos viendo directo a la imagen buscando a los ojos. Ya no estaban dilatadas las pupilas, el efecto había pasado. No dormí bien, el malestar me dejó sin dormir de las dos a las cinco. Aunque eso pasó, la imagen reflejó otra cosa.
Será el trabajo de reconstrucción cerebral que estoy trabajando la razón de ver ese reflejo, esa imagen que ahora digo “Cambio” y toco mi mala para que los pensamientos no deseados desaparezcan. Me recordó a ella, al verme en el espejo y decir, ah qué guapo hoy, su voz e imagen vinieron a mí, puede que tenga razón, me dije. Por ahora, sigo en la reunión, pero sin prestar un mínimo de atención, no tengo ganas de prestar atención, de estar presente, mejor re vivo en mi cabeza el fin de semana y añoro los que vengan. Tengo un espejo grande frente a mi cama, que me veo junto a ella, al cuál de ahora en adelante le preguntaré a partir de hoy espejito, espejito, ¿quién es el hombre más guapo de este cuarto?
YO