Estoy en un proceso de mejoramiento, reconfigurar mis pensamientos, pensamientos que hablen bonito y cerebro que piensen bonito; ya el amar bonito, parece que lo tengo medio planchao. Parte de este arreglo cerebral está en encontrar el lado amable de las cosas. Así fue, que, en una meditación nocturna, me vino a la mente ella. En teoría, debía de dejar pasar su imagen de mi mente, regresar a prestar atención a la respiración, pero decidí dejarla y concentrarme férreamente a ella. ¿Qué aprendí de todos estos días alejados? Me gustó lo que leí, aprendí que disfruta de sus viajes, disfruta de explorar y comer, cerrar los ojos y sentir el lugar, tomar su tiempo, sin prisa ni presión, se sumerge. Ya me había hablado de sus viajes anteriores, de todo lo que había hecho, recorrido y explorado, pero en ese momento no logré ver la imagen completa. Esta imagen que tengo ahora, es una delicia, creo que los viajes que podamos tener juntos serán unas cosas fuera de serie.
La ansiedad había cambiado, no ansiedad, deja cambio la palabra, el deseo, creo que fue. Ahora no era que llegara el 30, ahora,no dejaba de pensar que llegara el viernes. Un viernes sin planes, ni hora, solamente la seguridad que ese día en algún momento nos íbamos a encontrar. Fue una reunión de 40 horas, ella sacó la suma y yo, para poder escribir esto, lo confirmé, lo re sumé. De lo malo, sale lo bueno. Fuimos a comer algo a desayunar empanadas, por fin, luego, se dan cuenta lo mucho me ama y nos menciona de una actividad mexicana en el edificio contiguo. Entramos juntos por primera vez a un museo, a muchas exhibiciones, me volví a emocionar, la imagen de verla caminando, prestando atención, fijando su mirada en las obras no solo por no tener sus lentes, leyendo los escritos y hablando de lo visto, me sacó varias sonrisas escondidas.
No hicimos nada, pero al mismo tiempo se hizo mucho. No paramos de reír, hablar, comer, bailar, sentir, besar, dormir y abrazar, cocinamos, caminamos, aprendimos, nos comimos, me emborraché, me drogué, olvidé y hasta vomité, todo eso en tan solo 40 horas. Estoy seguro que nuestra vida no toda va a ser así, sé que estas son ocasiones especiales porque no pasamos tanto tiempo juntos, entiendo que nuestra rutina no va a ser como estas cuarenta, pero tenemos tanta fe que la comunicación estará abierta, que la visualización de un futuro existirá, que vamos a decidir estar juntos, o por lo menos hasta que nos siga gustando el chocolate, si es de coco, mejor. Contaré chistes ¿Lucifer, te has recogido el pelo? Sí, soy el demoño o uno mejor que diga 1,2,3,4.
Hoy, todo va retomando su lugar en el tiempo y espacio, todo va cayendo en ritmo y todo ahora se siente igual que antes del siete, bueno, no es cierto, no todo es igual, hoy la amo más, hoy la conozco un poco mejor y hoy me da mucha ilusión esta relación.
YO