Persona adecuada, momento equivocado. Ese sentimiento de conocer a la persona adecuada en el momento equivocado es uno de los sentimientos más difíciles de atravesar y definitivamente no se habla lo suficiente de él. La química que tienen al estar juntos, inigualable. Realmente te gusta mucho esta persona, puede que incluso la ames, pero sabes que es simplemente imposible para ustedes estar juntos en este momento. Las circunstancias simplemente no lo permiten pero estás en negación, todavía tienes esperanza. Entonces, cada noche, cuando tienes la cabeza en la almohada, te quedas allí confiando en que el universo tal vez, solo tal vez algún día, traiga a esa persona de regreso a tu vida. Pensando que puede que exista esta oportunidad.
Hay un caso que mi novia lo documentó, una pareja que conoció en el barco, se conocieron, se separaron, y volvieron a juntarse, porque ese era su destino. Mi destino fue diferente. Tenía que nacer cerca del Estado de México, hacerme de Sinaloa y vivir en La Paz, eso me tenía guardado la vida. Además de eso, tenía que encontrarme a una persona que me obligue a poner límites, a que mi forma tranquila y sin importancia, dijera no más. Ya lo dijo el que estuvo 100 años en la soledad, Vale la pena volver a empezar, una y mil veces, mientras uno esté vivo.
Y entonces la conocí, hubo algo en las fotos que le dio una buena vibra, buena espina, a este tipo le voy a dar pa’ la derecha aunque se vea mexicano ¿qué es lo peor que puede pasar? Lo bloqueo pal carajo. Yo, yo ya lo había decidido, esa alegría en el vestido rojo y esa sonrisa en el columpio ya me habían dado la espina que tuviera que ser. Fue ella, fue gracias a ella que logramos hizo el nudo en los lazos que estaban separados, esas vidas separadas comenzaron a unirse. Quiero una vida de baile y aventuras con ella. Quiero pasar todos los momentos buenos y momentos malos a su lado. Quiero abonar a la alcancía del amor, todos y cada uno de los días que me quedan por vivir, hoy ya tengo uno menos, pero también quedan menos para verla.
No la conocí en el momento equivocado, la mía no es esa historia, mi historia es de cercanía y roce. Ocupamos los mismos espacios por momentos, pero no nos cruzamos, no cruzamos miradas, ni palabras, ni caricias. Nos faltaba por crecer, nos faltaba aprender, nos faltaba estar listos para el momento adecuado, y llegó, nos conocimos exactamente cuando ya lo estamos, estamos bien, estamos felices, estamos contentos el uno sin el otro, nuestras vidas están plena, pero la diferencia es que ahora, al compartir todo, la vida se pone mucho más sabrosa. El momento es ahora, el momento es cuando y como debe ser, y ahora es con ella, por el resto de mi existencia.
YO