La foto

Hicieron un arreglo dentro de la oficina, quitaron cosas, pusieron cosas, cambiaron pintura, muebles y el cómo estamos sentados en las áreas de trabajo. Mi espacio sigue sin estar listo, la mesa no llegó a tiempo, por lo que estoy sentado en un lugar que no es el mío. La VP de la empresa y yo trabajamos de la mano, cada quien en sus proyectos, pero las reuniones de lluvia de ideas y preguntas son constantes. Por el momento estoy en contra esquina de ella.

Las pantallas de la computadora que utilizo en la oficina son grandes, no sé cuantas pulgadas, pero no debo usar mis lentes para ver las letras así de grandes. Por facilidad, pongo el WhatsApp web, para no abrir el celular y distraerme con otras cosas, Ikigai, concentrado y presente en lo mío. Entonces, eran las cinco y treinta de la tarde un día, el día me quedé más tiempo para resolver unos problemas que surgieron. Al mismo tiempo que esperaba a que corriera el proceso, chateo con la novia, la que es, la mera mera, que andaba aún en el medio del Atlántico.

Me hacen preguntas, voltea a verme y volteo a ver a la VP para discutir estrategias para resolver la situación de un cliente que estaba perdiendo 150 mil dólares diarios porque el sistema estaba trabajando mal. En la pantalla estaba el Whats abierto y en el chat de la novia. La novia iba a cenar, y se puso más bonita de lo normal, labios rojos, vestido negro escotado dejando ver la palabra que hizo suya. Me envía la foto, veo cómo la VP, que estaba viéndome y los monitores estaban de frente a ella, se le queda viendo al monitor, pero yo no le hago caso, era la foto lo que estaba viendo. No para de voltear a la foto y luego a mí y luego a la foto, volteo a ver qué es lo que ve, babeo y sonrío al ver la foto. Mi prometida, le digo, la cara que hizo fue más graciosa aún, cara de no aprendiste la lección. Ya me había contado que, en su primer día de clase en derecho, su profesora le dijo, les voy a dar una lección de vida muy importante, 1. No se case 2. Pero si decide casarse, hágalo con capitulaciones.  “error tras error”

Al siguiente día toda la oficina, incluyendo al presidente de la compañía saben que soy un hombre comprometido, pero ahora será diferente, porque mi prometida es de verdad bien, bien cool, y segundo, esta vez ya no los voy a invitar. La novia me advirtió una cosa, que utilizara audífonos para escuchar todos esos mensajes de voz que reciba de ella. La otra cosa importante es que no hemos hecho ninguna sesión de fotos o videos pornográficos con luces rojas porque haber recibido eso de sorpresa, sí hubiera sido muy cómico.

YO

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