Volando

Ayer hice tacos, no lo vuelvo hacer. Fueron tacos de carne de vaquita no feliz, uno de maíz y otro de harina de trigo, quedaron malos, no sé si fue la carne o el pico de gallo, pero de seguro fueron las pocas ganas de hacerlo como lo manda un mexicano. Me los comí, tenía hambre. Esta vez, las personas con el cabello riso que llegaron a la casa, esas que ve mi hijo, no prendieron las luces por la noche, aunque no me di cuenta de eso, porque pude dormir bien. Desperté hasta las 6 desde el último mensaje que recibí de mi cuñada, mostrando las habilidades histriónicas que tiene mi novia, sigo descubriendo cosas nuevas.

No contesté una llamada, la vi perdida cuando desperté. Me hizo sentirme acongojado el no haber podido contestar. Le achaco la culpa a la gomita que dejó mi novia en mi cuarto, a la cual me la comí completa. Quería provocar una nota, una nota que me llevara a encontrar traumas infantiles o de alguna otra índole. A lo mejor, encontrar la raíz de la situación que tengo con mi apá. Le dije a la psicóloga que no tenía mucho de qué hablar, le hice la pregunta de ahora qué sigue, cómo puedo lograr resolver alguna otra cosa que tenga por ahí oculto. Me insultó sutilmente. La vida ya es compleja, disfruta de estos momentos, las heridas salen solas o por alguien o algo que lo provoque, espera el momento. Parece que no le hice mucho caso, poque me metí la madre esa completa.

Dormí, me levanté fumado aún, debe ser porque es de lo que se come y no de lo que se fuma, que el sistema le toma más tiempo en sacarlo. Creo que apenas me estoy reponiendo. Me fui a correr cinco kilómetros, y uno adicional caminando con el perro. No sentí dolor en mis piernas luego de eso. Tampoco sentí ansiedad, eso sí, me la pasé riendo en la presentación que tuvimos con la gente de acueductos para venderles un sistema que les ayude a mitigar la perdida de agua potable que asciende a un 60% de su producción.

¿Estás bien? Me preguntaron al llegar a la oficina los chamaquitos que trabajan conmigo, No, creo que estoy fumado aún. Hubo más risas. No tuve respuesta a mi pregunta, los traumas ocultos no salieron a la superficie. Tampoco creo que activó la serotonina o la oxitocina. Prefiero la otra droga, la que me provoca ella cuando estamos juntos, esa acción que hacemos tan bien y me genera adicción a ella, una lluvia de oxitocina. Por ahora, me iré al gimnasio por la tarde, a terminar de sacar los residuos del sistema, de la sangre.

YO

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.