Anoche, el insomnio retorna, como un visitante inquieto que se deslizó entre los pliegues de mi sueño. Al despertar, escucho un ruido, veo una luz que atraviesa por debajo de la puerta. La puerta había sido cerrada, para que no se escapara el frío aire que llenaba el cuarto que me recordaba a ella. Era de madrugada, la luz del comedor estaba prendida ¿la había dejado yo prendida? ¿Alguien había entrado a la casa por la noche? ¿Cerré la puerta con llave, o se quedó abierta como a veces pasa? No recuerdo haber prendido esa luz, abro la puerta del cuarto, me coloco una almohada que cubriera el miembrito para que el ladrón no me viera desnudo y salgo a explorar ¡¿Hola?! Nada, nadie contesta, apago la luz, me dirijo a la puerta y le doy vuelta a la llave que estaba pegada a la puerta.
Así que no duermo, dormito y sueño, sueño mucho, entre las dos y las seis, sueño con ella. Mis pensamientos se enredan en un abrazo íntimo. Allí, en la penumbra de la mente, las pasiones despiertan y se despliegan como pétalos de deseo, y me dice ¡Te Amo! … Despierto.
Me lo hizo saber alguna vez, No soy cariñosa, no soy expresiva de ese modo. Las palabras comenzaron con canciones, canciones que expresaban todo lo que estaba en su cabeza ¿o era en su corazón? Nos estábamos mirando, y de repente movió los labios para decir dos palabras, dijo, te amo. Ella lo había dicho una vez, la necesaria. Quizá ya no precisa decirlo más, porque no es un juego, es una esencia.
Así comenzó, de a poco, sus palabras fueron fluyendo, saliendo, transformando las vibraciones de su garganta en sonidos de amor, llenos de amor. Comenzó para equilibrar los sentimientos, yo lo digo siempre que lo siento, y ella, quería hacerlo igual ¿Creía que era una necesidad, mi necesidad el escucharlo? Estoy seguro que no lo decía, no porque no me amara, sino que ignoraba el por qué me amaba. Ahora lo sabe. Sabe que donde no hay equilibrio, siempre hay una fuga energética.
Me ama, me ama mucho, lo siento en mi pecho y en todo mi cuerpo. Lo repite por la mañana, por la tarde, por la noche, por teléfono, en persona, en los sueños. Hoy, hoy me ama más que ayer, y yo, la extraño más que nunca, pero bueno, eso es psicológico, lo otro, el amor, eso sí es real.
YO