Algo pasó, una inquietud vino a mi mente cuando recibí el mensaje de texto para confirmar mi cita con la psicóloga el día lunes a las 5.30 de la tarde. Pensé ¿qué le voy a decir? ¿Qué tengo que decir? ¿Qué ha pasado en este tiempo que ella no sepa? Después de un rato de meditarlo, tuve un plan. Mi plan era decirle a la psicóloga que no veía la razón de continuar viéndonos, por lo menos no por un tiempo, no tengo mucho que decirle.
Después apareció este sentimiento, un sentimiento que creo lo tenía guardado debajo de la alfombra desde no sé cuándo, donde al hacer la limpieza, uno pasa la escoba por al lado y no remueve lo sucio del interior. Estoy seguro que la chica con la que salgo movería la alfombra y le pasa la aspiradora, pero yo, a veces sólo barro por el lado. Siento un estancamiento, eso fue lo que logré identificar, voy a cumplir un año en este nuevo espacio, y no veo un progreso, me siento en el mismo lugar donde comencé ese día que decidí no seguir con mi vida como estaba pasando.
Mi situación económica no es como lo imaginé, tengo miedo, la mamá de mi hijo está buscando excusas para no hablar sobre el tiempo que quiero que él pase en mi vida, el único hijo que voy a tener y no estoy presente como quisiera. El trabajo me está aburriendo, no tengo energía para seguir. Mi papá, que aunque no tengo la mejor relación, está valiéndole madre la vida y lo único que busca es la muerte. Soy un egoísta, porque me preocupa esta situación más porque puede afectar el viaje de mi mamá a la isla ¿soy un mal hijo? Ella le dijo, mi mamá le dijo, que no va a detener su vida por él si él no quiere vivir ¡Mi amá está cabrona!
Todo esto lo tenía oculto, guardado, escondido, y salió hoy, luego del mensaje, luego de dejarla en el barco, luego de pasear al perro, luego de comerme un manjar. Sigo pensando, sigo con los audífonos “leyendo” un libro que, mi atención no me da para leer, pero sí para escuchar. Sigo dándole vuelta al asunto.
No soy el mismo que llegó a este espacio hace un año, he crecido sustancialmente en mi autoconocimiento, ya no tengo miedo a lo desconocido, a que no voy a poder, no he parado de generar dinero, la relación con el plebe va mejorando, me extraña, llora porque quiere dormir conmigo, me lo hace saber. Mi forma de enfrentar las dificultades o mis cambios de humor, ahora son más racionales, más tranquilas. Mi forma de ver la vida es más abierta, más agradecida, más emocionante. El estancamiento quedó resonando, pero más el miento, miento. Es una mentira que esté estancado, mi cabeza me está mintiendo, me está queriendo llevar por un lado que no es el correcto. Estoy bien, estoy vivo, estoy en proceso de terminar con una vida pasada, estoy teniendo un gran presente, que el 25 de noviembre era un futuro, le dije que faltaban 40.
La cabeza me miente, pero con la ayuda celestial, logré identificar la falacia. He estado bien, y seguiré estándolo, todo va a llegar en el momento que tenga que llegar y será como debe ser. Por ahora, descubrí la mentira y eso, ya es un gran avance.
YO