Pueblo

Mi fin de semana estuvo lleno de actividades, actividades especialmente seleccionadas para que Gokú saliera a tener nuevas experiencias. Estuvimos en la selva, en los ríos, en las cascadas, tocando el cielo, en los barcos, en las guaguas. Saliendo a las seis y tantos AM, llegando a las 4 PM. El tipo cae rendido y el tipote, también. Estuvimos con el pueblo, con el pueblo de verdad, con ese pueblo que usa Nike y Jordan de la cabeza hasta los pies. Ese pueblo que habla duro, ese pueblo que tiene actitud, y que hasta los niños te sacan un susto, luego de aprender la actitud de los papás.

Bajábamos de la selva, de haber vencido a jaguares, osos y leones, luego de habernos tomado fotos y echado un chapuzón. Ya llegando al pueblo, al haber dejado atrás el letrero del Servicio de Parques Nacionales, veo un montón de carros estacionados, personas con calderón, sillas y especies de cunas de bebés saltando una reja, los policías municipales cuidando el paso. Regreso y me estaciono. Es un río, lleno de gente, gente de la que usa las chanclas con calcetines. Gritos, bullicio, humo, comida, reguetón a todo volumen. Llego con Gohan, brincamos lo que ellos brincaron, y estamos ahí, haciéndonos gente.

Mi vida no es la misma, mi vida está en una burbuja totalmente enajenada de la realidad. Me di cuenta, que si soñara ser político para cambiar las cosas desde dentro, desde la raíz, jamás ganaría. Estoy totalmente alejado de una realidad borincana llena de actitud, la cual, siendo lo que soy, jamás tuviera su aprobación y voto. Luego de esto, nos vamos en la guagua, de Miramar al Viejo San Juan, con el populacho y uno que otro turista. En la lancha llegamos al pueblo de Cataño, donde hay unos chorritos, y más pueblo, pueblo con actitud, del 2019, enojados con la vida. Gotten, decide meterse de nuevo al agua, luego de haber estado en el agua. Esos niños juegan diferente, gritan y se enojan unos con otros, lloran y entran las mamás a gritar.

Él se queda parado, con un chorro de agua que le cae en la cabeza, viendo el juego, la interacción de los demás, algo extraño para él, y lo entiendo, también para mí. Comienza a llover, todos corren, se tapan los tenis y el cabello, algo importante para salvar. Les gritan a los niños que se salgan de los chorritos porque se van a mojar con la lluvia. Trunks, se queda viendo el corre y corre, pero dentro del agua. Papá, está lloviendo, Ya estás mojado, qué importa le dije, una risa viene en respuesta. Me cubro debajo de un árbol diminuto, y las personas que tenían su picnic, regresan por sus cosas, la chica, que no llegaba a los 30 y cargaba con 3 chamacos (qué admiración le tengo, yo con uno y muero) me saca plática, de la lluvia, los chorros, el niño. Se lleva sus cosas, Pícolo me dice, papá, tengo frío, por suerte, había llevado dos cambios de ropa ese día. Al estar saliendo hacia el barco, de nuevo, se acerca la doña y nos regala una botella de agua y una lata de Coca Cola.

Estoy alejado de una realidad, una parte de la realidad de un país que no es el mío, pero debo aprender de él. Esta realidad, que seguramente jamás viviré, pero el saber que existe, abre mi mundo. Un mundo en el que no la dejo de pensar y pensar y pensar también en esos 20 y tantos días que se aproximan.

YO

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