Hoy me fui, luego de estar todo el día trabajando bien fuerte, casi trabajos forzados me fui a beber. Dije, si esta enfermedad no me lo han curado las medicinas de la tos, entonces debo de buscar métodos alternos, y eso fue el alcohol. El alcohol nos salvó del covid, bueno, seis punto tres millones de personas no corrieron con esa suerte, pero al resto sí, el alcohol fue la salvación. Así que a trabajar la prueba y error.
Con 2006 ¿así le puse en otro escrito? Ya ni me acuerdo, pero si alguien sabe, me corrige por favor. Con 2006, formamos un buen contubernio, nos juntábamos y hacíamos noches de whisky pincho en Río Piedras. Esas noches de meternos de un bar de mala muerte a otro fue nuestra diversión por un tiempo. Hoy, luego de mi jornada laboral me llega un mensaje haciendo una pregunta, que creo que fue un tanto retórica ¿tú jangueas los lunes? Hasta la pregunta ofende, mi estimada. Whisky pincho its making a comeback.
Esto tuvo una doble intención, curarme de esta enfermedad y ponerme al día en los chismes. Mi otra amiga, tampoco recuerdo qué año le puse, me dijo “Yo la veo bien” algo que se me hizo raro, porque hace más de siete años yo viví otra experiencia de luto. Lo está manejando bien, es la verdad, está triste, es duro, vienen días peores, le dije, pero dentro de todo va haciendo un buen trabajo. Le envié el libro Sobre el Duelo y el Dolor de Elisabeth Kubler-Ross para que siguiera su proceso. Me hacía falta hablar contigo, otros me dicen, te ves bien, todo va a estar bien, estoy aquí para ti, pero tú me dices las cosas, sabes de estos procesos, me dices la que hay y sobre todo lo que viene, me dijo. Escribir es lo mejor, meditar es una bendición, el yoga me salvó la vida, volver a encontrarte es la dirección a seguir.
Siete años pasaron, ya está en sus cuarentas, y es un shock grande para ella. El siete, es un número mágico y sobre todo en el ámbito espiritual. La vida tiene ciclos, y la antroposofía lo toma como ciclo de siete años o denominados los “Septenios”. Durante cada septenio, el ser humano presenta y desarrolla determinadas características, en donde van apareciendo necesidades y capacidades. Es un periodo de cambios. Entonces, resulta que la crisis de los cuarentas del jevo, No sé si quiero estar con alguien, creo que quiero estar sólo, ocurrió a los siete años con luna llena y acuario retrogrado pasando por sagitario y la luna en Leo, con esta explicación ya sabrán e imaginarán que fue una mierda de emociones y situaciones.
¿Y tú cómo vas? Me moría de hablar de mí, así que aproveché la ventana que se abrió, cuando una puerta se cierra, se abre una ventana, y por ahí me metí. ¡Locaaaa! mi novia es un éxito rotundo, es de lo mejor que me ha pasado en este septenio, debes de conseguir un novio en la versión masculina de mi novia. No quise abundar más, porque en momentos de crisis y oscuridad por un duelo, no es agradable tener en frente a un tipo con tos, pero feliz.
YO