11-12

11112

En estas últimas semanas, por alguna razón, tengo un timing perfecto, muchas veces, cada que veo la hora, salen las 11:11 o algo similar como 1:11. Dicen las creencias que este número representa la presencia y la guía de los ángeles en nuestra vida, se dice que es un recordatorio de que estamos en sintonía con el universo y que los seres divinos nos rodean, y están dispuesto a ayudarnos y guiarnos en el camino.  Luego de enterarme de este simbolismo espiritual que tiene esa numerología que los veo todo el tiempo, fue un poco decepcionante, yo quería hacer una jugada de Loto con ellos.

Más allá de la visualización casi diaria de los números, del acompañamiento divino y sintonía universal que estoy viviendo, hay otra razón de peso que este número tiene un gran significado, mi futuro aniversario. La historia con la selección de la fecha ocurrió así: Era una noche de otoño del año 2023, un domingo para ser exacto. La chica de la cola de caballo, tuvo una carcajada al leer un mensaje, que lo menos que tenía ese mensaje fue ser un mensaje ordinario. Entre risas, horas y preguntas virtuales, vino la invitación. Acabo de recordar que, en Acción de Gracias, tengo días para “estudiar” ¿qué cree de encontrarnos uno de esos días?  Fue la pregunta aproximada que se hizo, siempre con respeto, hablándonos de usted. La pregunta subsecuente fue ¿qué fecha? Es un milagro encontrar a una persona que tenga clara la definición de conversación, tú haces pregunta, la otra persona responde y hace otra pregunta, gracias a esos ángeles 1111 por encontrar a alguien que lo comprende.   Y fue así cómo quedamos en tener ese primer encuentro, esa primera cita, remover lo virtual y convertirlo en algo real, palpable.

La curiosidad que tenía de averiguar eso que no sabía, el cómo estábamos en una misma frecuencia, la similitud, el si éramos espejo, se fue disipando luego de ese primer date, que constó de dos partes. Al tener esta primera prueba superada, vino la segunda, luego de la segunda, el amor y luego del amor, el saber cuándo iba a ser la fecha para celebrar un aniversario. La chica de la cola de caballo sugirió que fuera el once de noviembre, el día que le pedí salir con ella por primera vez, un 11:11.

Al escucharla tan emocionada, de que en su mente le decía que ese día, seis días después del primer mensaje, fue hecha la invitación, no tuve el corazón de bajarla de esa nube. Además, esa fecha se ve cool, y al parecer, a mi subconsciente le agrada, por eso lo veo en todos lados. Fue por eso que guardé silencio, un silencio que había prometido no volver a tener, sino decir todo lo que siento. En una de nuestras grandes conversaciones, se puso a buscar la fecha de la invitación, y fue así que ella descubrió que la invitación fue hecha el día 12 y no el 11. Que el comprarse ese vestido nuevo en la Ciudad León, fue en vano, primero, porque el date fue de tarde y en una fiesta patronal, con el pueblo y no a un restaurante, y segundo, porque le iba a dar calor.

No podemos construir nuestro resto de vida sobre una mentira, dijo la chica de la cola de caballo, luego que le confesé que yo sabía la fecha exacta de la petición date-tística. Tiene razón, no se puede comenzar algo de este modo es, una afrenta. Ahora, estamos huérfanos de aniversario, aunque tenemos montones de fechas, 5 noviembre, 10 noviembre, 12 noviembre, 18 noviembre, 25 noviembre, 9 de diciembre, 17 diciembre, 21 diciembre, 24 diciembre, 1 enero, 13 febrero. Todas esas fechas, tienen un significado especial, pero por alguna razón, mi corazón está con el 1111. De seguro, algo mejor va a venir, y la huerfanidad aniversarística, se resolverá.

YO

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