El brillo

Ya es un tema recurrente, ay, otra vez este wey hablando de lo mismo, de lo mismo hasta cansarles. ¡Que se joda! Cinco años han pasado desde que soy un papasito, un pá, como me dice. Tomé la decisión consciente de que el dinero no fuera una prioridad, sino de darle algo más valioso para él que lo material, darle tiempo, mucho tiempo y mejor aún, tiempo de calidad. Estoy seguro y me corto un huevo si no, que este proceso ha sido tan difícil para mí como para él, por el simple hecho de tenerme y luego perderme, pero perderme por decisión adulta “Es que no te estoy preguntando, así va a pasar” fueron las palabras cuando decidió por sus cojones, que solamente podía ver a mi hijo 12 horas en 15 días.

Hoy es amarillo, miércoles de reunión de facultad. Gracias a esta necesidad, puedo ver a mi hijo todos los miércoles por un par de horas adicionales. Hoy, como todos los miércoles, me voy temprano del trabajo, pero a diferencia de otros amarillos, hoy un poco más temprano de lo normal, a la 12 y tantos ya estaba en mi casa comiendo una ensalada y luego tirándome a la cama. Suena la alarma a las 2.10 pm y salgo rumbo a la escuela. Al subir las escaleras para entrar, practico mi nuevo yo. Buenas tardes, digo en voz alta a un par de mamases que están en el chisme en la entrada.

Veo al plebillo sentado en el banco poniéndose sus botas de lluvia y estando listo para irnos a jugar. Toma su mochila de tractor, su botella de agua y me sonríe y dice ¡papa, llegaste! Hablamos un poco ¿Estás listo para irnos? damos la vuelta a la columna para bajar por las escaleras, rumbo a la salida. Paso de nuevo por el lobby, frente al aquelarre del chisme. Tizoc, creo que no te diste cuenta, pero no hiciste otra cosa que subir esas escaleras y la cara del primogénito le iluminó y una sonrisa gigante le salió. Ay, está tan grande y guapo. Total, lleno de piropos el chamaco, sin ellas darse cuenta que el 50% de esos piropos eran para mí también, gracias a mi excelente participación en la procreación.

Como siempre, nos ponemos a jugar, a hablar, hacer comida, a imaginar cosas, a correr, a dar caminata, a volverme ese chavo-ruco que soy con él. Pero lo que tuve toda la tarde en mi cabeza fue la imagen de mi hijo y las palabras de chisme 1 que logró ver en mi hijo ese esfuerzo que hago todos los días por ser el mejor papá que Gael pudo escoger. Me da un poco de emoción que sea esa la reacción que hay en él al verme, eso quiere decir que algo estoy haciendo bien.

YO

Pd. Estoy tan-re-ultra-super-duper-chingos enamorado.

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