La idea era ir a la playa y ver cómo era una tarde de raqueta con la jeva, una de sus actividades de playa favorita. Ya en el pasado, pasado yo había jugado cosas que tenían que ver con raqueta, pero no este tipo de deporte raquetístico. Su día anterior y el anterior anterior, habían sido complicados, ambos días fueron difíciles por distintos tipos de excesos. Uno, por exceso de adrenalina y el otro por exceso de falta de vernos. El mío, estuvo también cansado sin dormir desde la una, mi cuerpo se estaba sintiendo raro, en algún momento pensamos en vernos para tirarnos a dormir acurrucados, pero no, hay que aprovechar el día.
A las 12 tenía que comenzar el viaje para llegar a la hora acordada al balneario. Llegué a tirarme y con ganas de no hacer nada. La chica de las raquetas me recibe con una paleta de mango y Tajín, Dios, gracias por ponerla en mi camino. Un par de horas pasaron, cuando decidimos darle una oportunidad a las raquetas, ya que me habían advertido, No nos vamos de aquí sin jugar.
El tiempo se dividió en dos partes, la primera, en ir por las pelotas más veces de las que logramos dar golpes seguidos, fue ahí donde quemamos más calorías. En el medio tiempo, se aprovechó para nitrificar el mar, descansar un poco y asimilar las heridas. Mis pies son vírgenes, por lo general no estoy descalzo en ningún lado, en mi casa uso chanclas, y parece que estas hermosuras no están acostumbrados a tocar tierra y sobre todo tener fricción entre la piel y la arena. Resulta que los primeros 30 minutos de raqueta me salieron bolsas de agua en mis dedos gorditos. En el segundo tiempo, todo fluyó mejor, parece ser que el cojear tuvo un efecto en la forma de sostener la raqueta y golpear la bola. Logramos un ritmo de hasta 30 golpes sostenidos y unas 400 K calorías.
Para ella, todo el día fue un Déjà vu, para mí, una reafirmación. Mientras esperaba sentado la llegada del pionono y el regreso de la campeona del baño, mi mente trajo una imagen y una afirmación. Vi lo cool que va a ser el resto de mi vida con esta persona, una vida con actividades, hobbies, salidas y mucha diversión. La imagen, el resto de mi vida. La afirmación, la chica de los 20 mil pseudónimos, es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo de mi vida. Porque del uno al diez má, tú eres un ten.
Hoy fue otro de esos días, uno más, de los que no fallan, en los que la pasamos cabrón. Aunque ahora que lo pienso bien, no ha habido ninguno malo.
YO