Este encuentro que me tenía guardado el destino ha sido uno muy agradable. Esta persona es un mujerón, un gran ser que ha traído cambios a mi vida, cambios sutiles pero de gran importancia para conocerme un poco mejor. Resulta que he tenido algunos capítulos que no me habían pasado antes. Uno de ellos fue el que describí en un episodio anterior, mí asexualidad. Esta mentira burda, carente de lógica, torpe y simple, había sido así: por lo general yo no propiciaba, buscaba o iniciaba un encuentro. Y por ejemplo, en la cita con amigos, sacó cuentas, en menos de 24 horas fue: después de la cena italiana, luego del baño, a las 6.45 AM, a las 10.20AM al despertar por segunda vez, luego del desayuno verde y dos veces antes de las arepas. Por lo que, tiene un poco de sentido la duda e incredulidad de esa afirmación mal lograda.
Por la misma línea va el bizcocho.
Pero algo que me tuvo muy preocupado fue, que después de los dos meses de estar conociendo a la chica del segundo nombre, mi cabeza comenzó a jugar en mi contra, comencé a tener muchas inseguridades. Aunque ella, me había demostrado de distintas maneras, que quería estar allí, yo estaba teniendo inseguridad de la situación por un posible abandono. Al hacer un recuento de mi realidad, padre presente, cambios en rutina de cuido del primogénito súbitos, viaje de trabajo por dos fines de semana, un empleo y una paternidad donde no tengo mucha opción de estar ausente en vacaciones largas, me tuvo un gran rato dudando y sin poder estar zen.
Ella es una persona sin compromiso mayor, un trabajo que le da una buena libertad, un deseo de salir y conocer nuevos lugares y un anhelo de realizarlo con su pareja. Así que, cabeza para qué te quiero. No tengo el tiempo que me gustaría para ofrecer, marzo va a ser una locura y abril una mierda, se va a cansar, se va a ir y voy a sufrir, me va a doler, no quiero perderla, maldita vida para qué me la muestras, por qué dejas que me enamore si no está para mí y se va terminar yendo. Por lo que, decidí, aun sabiendo todo esto e imaginándome todo esto y creyendo en mi cabeza todo esto, hacerle la pregunta si quería ser mi novia de ve-da, ve-da y guayar la vida al ritmo del dembow, juntos.
Le dejé saber todo lo que estaba sintiendo y cómo me estaba sintiendo, que por primera vez en todos estos años que tengo de existir, que con ninguna chicas que había pasado incluso teniendo «relaciones» a distancia de verdad, de miles de kilómetros. Mi ser había estado lleno de inseguridades y miedo, que mi vida por el momento no estaba como me la imagino, que no tengo tanto tiempo que ofrecer y que le agradezco que haga este esfuerzo por acoplar y dedicar su tiempo al mío. Le dije que me encanta cómo se mezcla su flow con mi flow, de cómo tenía mucho tiempo de no sentirme tan feliz con alguien. Al pensarlo por un par de minutos, que me parecieron días, me dijo que no va pa’ ningún lado, papi.
Se le quedaron mis palabras en su cabeza, investigó y me dio un ejemplo de dos semillas y dos personas. Me hizo clic. No tengo el control sobre lo que ella haga o quiera, solamente tengo el control de lo que yo hago para abonar esa semilla y dejarla crecer libremente. Estoy en mi mejor versión, con un deseo de superar lo que soy y crecer, y si lo que tengo que ofrecer en este momento no es lo que ella necesita y quiere, pues nada que hacer, lloro y sigo viviendo. Le dije, me dedicaré a amarte y quererte y ser esta persona, pero si tú te activas, pues yo me activo pa’ darte castigo, tú me das la-tí-go. La chica del segundo nombre, me dice que me ama, me demuestra que me ama. Porque, cuando la chica del segundo nombre, de repente se detiene en la rutina de ejercicios, saca de su muñeca derecha la liga color café claro, se arregla el cabello y se hace una cola de caballo, ahí sí que se jodió la cosa.
YO