Cumplí años, y estos años han sido de un gran crecimiento. Resulta que llevo cinco años desde que soy papá y cinco años desde el inicio de mi proceso para lograr ser una mejor versión de mí para mostrarle a él. Cinco años cumplió y es un niño tan feliz, que, sin él saberlo, me llena de vida y emoción. Desde antes de él nacer, sabía que iba a ser este tipo de padre, estar ahí, guiarlo y dejarlo ser.
Mi proceso de crecimiento ha sido un tanto rápido y he cometido errores. Creo que uno de los más grandes logros que he tenido ha sido saber que él es una persona en desarrollo, que lo que hace no lo hace a propósito, sino que sus gritos, derrames, alegrías y emociones son parte de él irse conociendo y creando su yo. Al yo lograr no tomarlo personal e internalizarlo, mi vida cambió, mi visión hacia él es otra, es mucho más amorosa.
Su inocencia y pureza me ha enseñado a mí. Ahora, al estar con él o sin él, me emociono al ver los arcoíris, los guacamayos cupeyanos, la luna, me dedico a buscar tesoros ocultos que no tiene precio. He aprendido a que el dinero no sea mi prioridad, sí, ser responsable, sí tener lo suficiente para que vivamos relativamente bien, pero que no sea un disuasivo para yo poder vivir. Prefiero mi tiempo con él, tiempo para mí, para mi familia, para mis amigos, para mi novia. Prefiero vivir.
Ayer cumplimos años, y el heredero (de nada económico) recibió de regalo una bicicleta de GRANDE, con sus respectivas rueditas. Papá, cómprate una bici para estar iguales. Ahora a comenzado una nueva etapa, una etapa donde me toca estar más activo, más en la naturaleza, más viajes, más exploración. Qué buena suerte que tengo una novia que le mete al cañonismo, senderismo, raquetismo, playismo, narutalismo y comelismo, porque todo eso me va a ser útil para lo que viene con el chiquitín.
Mi cumpleaños número cinco ha sido genial, hasta ahora ha sido mi mayor logro. No puedo esperar a volver estar mucho más tiempo con él, eso sí que va a ser otra gran experiencia de vida.
YO