La cita

Más de un mes había pasado desde nuestro último encuentro. Unos minutos antes, hice un pequeño recuento de lo que necesitaba hablar. Hay algo que me tenía atrapado en un círculo vicioso, el sentimiento que me provocaba el pensar en las situaciones que había pasado durante la separación y el proceso de divorcio, el hecho de haberme separado intencionalmente de mi hijo por “protegerlo” me causaba un gran desasosiego que mi tendencia fue a alejarme.

Le cuento ese sentimiento, le cuento de mis bailes de salsa y mi encuentro casual. De cómo intenta hacerme ver como una persona que no soy. De cómo me hace sentir sus palabras, sus mentiras, su realidad y todo esto por simplemente preguntar con quién se queda mi hijo en momentos, y si está seguro. Esta conversación me llevó al pasado, me llevo a recordar el por qué dejé de hablar, el cómo una cosa me convierte a mí en el malo, psico y malandro. Fue una conversación muy incómoda, pero tuvo momentos sanadores. Todo fue un cambio de chip. Por lo general soy una persona educada, saludo a quien no conozco, a personas que no tienen nada que ver conmigo le doy los buenos días, buenas tardes, gracias, disculpe. Me dice que los silencios le hacen daño, Ella no es ella, Ella es cualquiera fue lo que pensé, recordando las casi palabras de la chica de la ropa deportiva. Y así fue, Nunca más va a volver a suceder, fueron mis palabras, cuando un mexicano promete, cumple. Además dijo sentirse arrepentida de acciones tomadas en el pasado, sea verdad o no, un gran peso y rencor se fue de mi ser. Le doy gracias por eso, porque a quien le hace mal ese sentimiento es a mí y a él, que no ve un buen ejemplo de cómo se debe tratar a la mamá. Un gran aprendizaje ese día.

Luego de escucharme y decirme sus pensamientos y consejos viene una pregunta inesperada ¿Cómo te va con la chica? Mi actitud, mi cuerpo, mi cara cambió completamente, dio un giro de 180. No tienes idea, simplemente es como una Campana de Gauss  y estamos totalmente al extremo derecho. Veo cómo va dibujándose una sonrisa al ver la imagen, al ponerle nombre al sesgo. Todo ha sido tan fácil, todo estuvo tan bien desde el principio, sólo falta que me coja rico, me dijo y fuck, el nirvana. Sabes algo, hice una pausa larga, mientras estaba sentado en el comedor y volteo al techo: me siento feliz, me siento bien, me siento relajado. Cuando comienzo a salirme del guacal, ella me dice, Amor, aún faltan 3 meses, lo vamos a resolver. Me le quedé viendo en la pantalla, vi cómo el orgullo que siente por mí se reflejaba en su lenguaje corporal. Estoy tan pleno, estoy tan feliz, estoy tan bien, estoy tan emocionado que no puedo con mi vida. Sabes, le conté, no pude evitar comparar mi situación, cómo una pregunta me llevó a una conversación y me hizo sentir bien mierda, y cómo ahora, al hablar con la chica del carro como el mío, logra sacar todo lo mejor de mí. Aunque estemos en la luna de miel, estoy seguro que así va a ser la mayor parte del tiempo que me queda de vida, porque nos esforzamos, porque nos reímos, porque lo queremos, porque la pasamos cabrón y cogemos chingón.

Ahora la próxima cita es en dos meses, porque todo está bien, vas muy bien, dijo. Ahora, a disfrutar de verla en lo verde, su ambiente, su lugar favorito en el mundo mundial.

YO

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