La región geográfica volvió a mi vida el día que me fugué a las Fiestas de la Calle con la novia, la nena y 2008. Tenía tiempo que no venía esa palabra a mis oídos, de hecho, no recuerdo cuándo fue la última vez que la escuché.
Estando en mi martirio el día verde, tratando de dejar el sistema listo para que: uno, no corran al director. Dos, no nos quiten el contrato. Tres, ya terminar esta mierda, me pongo a chismear con el corillo, con los que estamos quedando mal. Dentro del grupo está una peli roja que no lo es. El chisme llevó a mencionar la isla. No mames, ni pa’ qué fue eso. Rápidamente el color rojo cambió a un color de enojo, parece que el tema le altera un poco. Siendo originaria de Orocovis, o sea, de la Isla, y viaja todos los días a la metro, al uno mencionar que son de la Isla, se encabrona. Mira, disculpándome de ante mano a ti que eres de Hato Rey, y contigo que eres de Cupey, AKA, el mejor barrio de Puerto Rico, Me enoja que digan que los de la Isla no sabemos nada.
Resulta, y logré ver su punto, que ella, siendo de la Isla, sabe llegar a lugares que yo no sé que existen. Quién es más de la Isla, nosotros que conocemos de Carolina, Guaynabo, Bayamón y San Juan y además de los municipios centrales o los de la metrópoli que, viéndome a los ojos, sólo saben de Cupey, Hato Rey, y Viejo San Juan. Mi primer instinto fue decir, También sé de Ikea y Costco, pero me contuve.
En algo tiene razón, las pocas veces que me he internado a la cordillera central de este cien por treinta y cinco, rápido identifican mi lugar de residencia por mi velocidad de quince kilómetros por hora a la que conduzco esas curvas. Mientras la peli roja seguía pelando, yo dije (acordándome de la novia), Los Pleneros de la Cresta de Ciales. Exacto, gritó.
Mi novia, es de Ciales, de la Isla. Y admiro su amplio conocimiento de toda la isla, de los barrios, de las carreteras, de lugares, restaurantes, puntos de interés. Mi excusa sigue siendo que soy mexicano, aunque lleve dieciocho punto cinco años es esta isla, para no conocer nada más que el área metro, o sea Cupey, Hato Rey y Viejo San Juan.
Lo que más me encanta de esta nueva aventura es el perfecto equilibrio que existe. Ella tiene un perfecto balance entre una Jíbara de Ciales y su seguridad Citadina, entre ese toque naco y fresas, mexicana y Boricua, entre ser de la China y de Japón. Mi vida estaba chula, estaba buena, pero vino una brisa y Fua, me trajo una luz que la extraño y la pienso todos los días.
YO