Las visitas

¡Papá, diles que se vayan! Gritó desde su cuarto. ¡Echa el agua del padre! La única razón que encuentro para que un niño pueda estar viendo imágenes de otras dimensiones es porque un niño pequeño, de cero a 4 años, aún su alma se encuentra explorando y no ha caído su yo completamente a su ser. Así, él se encuentra abierto y sensible a eventos de otras dimensiones.

La forma de criarlo ha sido no tradicional. Ha tenido caminatas matutinas y vespertinas desde que tiene 3 meses, naturaleza, papá y mamá presente, cero pantallas y programas, cuentos, libros y juegos en el exterior. Se ha intentado presentar un mundo bonito. Esto me deja pensando ¿y por qué de estas visitas?

Recién habíamos salido del Viejo San Juan hacia un nuevo espacio. Una Urbanización en el campo de Cupey con solo 10 casas. 4 cuartos, dos baños y medio, oficina, 4 terrazas, lago Curias. Silencio humano, oscuridad en el camino, ruido de animales e insectos. Todo estaba diseñado para que la película ocurriera.

El bebé en su cuna, en su cuarto, papá, ahí está. ¿Qué? El señor sin cabeza. De qué hablas, De el Señor, la Señora y la gente que vienen a mi cuarto. En una visita a la plaza, vemos un maniquí, de esos que son solamente el cuerpo, Mira papá, como el señor sin cabeza. Pero ¿y cómo sabes que no tiene? Porque se le cae, se la quita papá. Los nervios de un papá ansioso se pusieron peor. Uno de esos días nocturnos, cuando la mamá no está, y la nena está con su papá, nos quedamos el galán y yo solos. Eran las 10 de la noche, cuando escucho por el monitor balbuceos, un perro comienza a ladrar sin parar, voy al cuarto de la nena para ver por qué está ladrando. El perro está ladrando directamente a la ventana del bebé, sin parar, dando vueltas, el perro continuaba, hasta que se escucha ¡PAPAAAA! Diles que se vayan, tengo miedo. Lo tomo en brazos, y le hago preguntas. Un grupo de personas estaban en su cuarto, lo calmo, me quedo junto a él por un tiempo largo hasta que se duerme de nuevo. Acto seguido salgo del cuarto y comienzo a prender todas las luces que podía encontrar, abro la puerta de mi cuarto y de todos, emparejando la de él, todo esto para que mi cagadera pudiera disminuir. Siendo el macho que soy, no escribí preguntando ¿a qué hora llegas? Porque es importante dar espacio.

Cierra la puerta del carro, vestido con su sotana negro entra a la casa. Se siente algo raro, fueron sus primeras palabras. Va a la barra donde pone su bolso color negro, saca su “bufanda” verde, le da un beso, hace una oración y se la coloca en el cuello. Saca la copa, agua, la biblia. Llena la copa con el agua, hace una oración para preparar el agua para vencer el mal. Recorremos toda la casa, bendiciendo cada esquina de ésta, echa agua bendita con una oración mientras va caminando por los pasillos y cuartos. Llegamos al cuarto donde las visitas existen. El cuarto está frío. Nos paramos en círculo y es ahí donde se lee un verso bíblico. Una ráfaga de aire entra volando y cambiando la página. El agua es rociada por el cuarto. Se hace otra bendición. No sé si esto resuelva, pero de ser necesario, me avisar (porque el padre es gringo ) que conozco al grupo de exorcismo. Deben ir a misa, no sólo en la boda.

 ¡Papá, echa el agua del padre! Y papá está rociando el agua dejada por el padre Todos fuera del cuarto, a dormir, el bebé necesita descansar y no quiere a nadie en su cuarto, ¡Vamos, todos a dormir! Buenas noches a todos. Con esas palabras lograba calmar los nervios del bebé, tratando de contener mi centro y no pensar en esa visita indeseada.

YO

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