Recap 2014 – Salseando la Economía

Yo sé que para las mujeres les resulta atractivo, que nos da puntos extra, que les parece sexy ver al hombre trepado en una escalera solucionando el problema en el techo mientras las chicas se babean de la emoción, hasta cierto punto puede llegar a ser un determinante para ver si es el hombre de su vida o no que éste tenga destrezas para reparar cosas domésticas, cosas del carro, que sea un handyman. Y lo sé también porque en el libro que me regalaron de »Las 100 cosas que todo hombre debería saber» o como lo lo llamo, macharranería 101, lo dice. Pero existe una diferencia grande entre no saber hacer las cosas y no querer hacer las cosas y esa diferencia importa. En mi casa me enseñaron a hacer instalaciones eléctricas, a pintar, hacer pequeñas renovaciones caseras. Sé cuando un carro no funciona porque el alternador le falla, porque la bomba de gasolina se dañó o el ruido que la bomba de agua produce, sé que el aceite de la transmisión se mide prendido el carro y el del motor apagado, sé colocar un nacimiento y las luces navideñas en la parte exterior de la casa pero hay algo bien importante que se debería tener en cuenta. Si cada persona hiciera lo que le enseñaron de pequeño, la economía no se movería, y yo soy un fiel creyente en el capitalismo y el movimiento de la economía interior y no global. En tiempos tan malos que vienen para Puerto Rico en estos próximos meses por su crédito chatarra se atreven a juzgarme porque no me da la gana el flotador del baño y pagarle a alguien para que lo haga y se gane 35 dólares y pueda comprar un café la hacienda San Pedro, una cerveza medalla, huevos del país y pan sobao, imberbes…

Y de verdad, creo que soy la única persona en el mundo que cada vez que come algo se tiene que manchar la ropa, estoy seguro que soy el único menso que hace eso.. Pero yo tengo la culpa, nadie me manda a comprar shorts, pantalones, camisas y playeras tan caras para que cada vez que se me ocurre comer papas con limón y salsa picante valentina termine completamente manchado de rojo de la salsa que se me cayó en mi ropa por la emoción de comer ese sabroso manjar de los dioses y luego que es mancha no salga de la ropa, ni con Oxy. Pendejo yo, por pendejo, pero ya sé, o dejo de comprar ropa cara o para la otra como las papas en pelota…

salseando la economía.

YO

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