Qué gran oportunidad me ha dado la vida para practicar y aprender. Llegando a la intersección de avenida universidad me encuentro con un carro patrulla, el cual pone en alerta mi sentido arácnido. En mi mente, había dado la vuelta para ver que los estudiantes río piedrenses no estuviesen fumando mota en las aceras, ya saben por eso de ser peludos comunistas. Entonces, según me dijo, iba a 40 en un lugar de 30, hice un cambio de carril indebido y no guardé distancia, para un total de 350 billetes.
Que ironía, otra primera vez, primera vez que un policía me detiene y multa. Otra ironía también que me dieran la multa con el sistema que diseñamos en la oficina con ese fin. Tengo una situación de pensar y hacer las preguntas luego de que la acción pasó. En mi mente tengo una escena totalmente diferente a la que pasó, de cómo pude haber actuado y lo que pude haber hecho y dicho a la figura de autoridad. Una de las cosas que debo practicar.
Al contarle mi experiencia matutina a la garota dos lábios rosados, y decirle la gran oportunidad de dejar ir la culpa, por una situación posterior con el cliente Metropistas y los pensamientos recurrentes de la multa ya pagada, para aprovechar el descuento, me dijo que trajera a mi mente pensamientos bonitos y me envió una foto del pibe jugando en la arena y esperando a que su apá estuviera listo para meterse en esa agua fría oceánica del invierno de Borinquén.
Así que eso hice, me puse a imaginar un momento feliz. La mente me llevó al concierto de Los Fabulosos Cadillacs, donde el plan de ella era, Te voy a presentar a una amiga, ella es de Brazil y creo que pegan perfectamente. El mío era totalmente distinto, era distraerme, no pensar. Así fue, me paré de esa silla y comencé a brincar y cantar casi todas las canciones que esos seres, ya viejitos, cantaron…y ser feliz por dos horas. A la chica le dije hola, a mi corazón gracias. Acción seguida, saqué los audífonos negros, los prendí y activé la función de Aíslame del mundo, por favor, y puse el disco de obras cumbres mientras continúo arreglando parcelas en la oficina.
Le hice caso a la chica de los labios rosas, me fui a un lugar feliz, porque problemas más grandes tengo en este mundo, por ejemplo, ver cómo puedo hacer que mi hijo deje de hablar como si hubiese nacido y criado en Barranquitas, siendo un oriundo Viejo San Juanero y me diga arroz, en lugar de arjoz.
YO