Navidad

Este fin de año ha sido un tanto diferente. En el trabajo por primera vez no nos dieron días libres porque ese proyecto que tenemos, no ha salido como esperábamos. Estaremos trabajando hasta el fin de semana para lograr llegar a la meta.  Pero bueno, espero que no se vuelva rutina, porque ya se dieron cuenta, me lo advirtieron “me preocupa que esto sea una constante y no tengas el tiempo para él” sabiendo que nunca ha sido una constante. Pero bueno, cada quien prepara su caso, unos para impedir la custodia y otros para lucharla.

He tratado de manejar la ansiedad lo mejor posible, hasta he pensado en sacar la licencia medicinal de nuevo, para poder hacer capsulones relajantes, así como entrar en un sauna de pensamientos profundos y risas. Mi fin de año me ha llevado a pensar en esto, aunque sé que algunas veces esta práctica me ha llevado a la paranoia y elevar mi ansiedad a un mil por ciento, así la desesperación.

Sé y tengo claro que todo tiene su final y nada dura para siempre, y este proyecto tiene fecha de caducidad. Sin embargo, tengo momentos de relajación y presencia. Cuando el bombero viene a visitar me la paso jugando tirado en el piso, corriendo por la casa, escondiéndome, haciendo de monstruo, de constructor de cajas de reyes, de papá, cocinero, cuenta cuentos, inventor, policía profesional y bañador. También saco tiempo para saber de ella, de verla, de hablar, de cenar, de reír, de sentir, de planificar, de visualizar.

Estoy practicando, estoy aprendiendo a ser una nueva persona, mejor dicho una versión mejorada. Mi vida ya es bastante complicada como para preocuparme por el futuro. Le he dicho que quiero estar aquí, de sentir. Fue algo que se me perdió, pero con ella lo practico. Aún parte de mi día pasa en piloto automático pero cuando estoy con estos dos seres, paro, respiro profundo y estoy.

Ayer era otra primera vez, llegó justo a tiempo, subió al baño, porque dos horas del día ella está ahí. Llega, me levanto, la beso y apago todo. Me pongo la camisa y estamos listos para irnos. Seleccionamos uno de cada uno, el de la carne y el de lechuga. Descubrí algo curioso, también admira lo que ella no puede hacer aún, porque si yo sé hacer o puedo hacerlo, no eres especial. 5 de los diez fueron un éxito total y de ellos, creo que, por lo menos a mí dos o tres me hicieron cerrar los ojos. Regresamos a la casa rodando. Al entrar, iba caminando descalza rumbo al pasillo, con ese vestido negro que flotaba al andar. Voy atrás, admirando el espectáculo, se detiene, voltea el rostro y encuentra mi boca. Otra primera vez, el pie derecho con las uñas perfectamente pintadas de rojo colocado en la pared de enfrente.

La presencia ha cambiado la forma en que vivo. Aunque mi cuerpo no lo acepte, porque mi espalda está destruida con los espasmos, los cuales unas terapias de mierda no han logrado resolver, mi cabeza y mi corazón están muy felices de poder disfrutar a plenitud a Batman y a la Mujer Maravilla. Mi navidad ha sido rara, pero ha tenido las mejores bendiciones, uno desde hace 111 días que ya duerme conmigo por lo menos tres noches, y otra hace 60 días que hablo con ella y que también ha dormido conmigo cuatro noches. La vida ya es compleja per se, con ellos, todo fluye más fácil.

YO

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