No he tenido una peor escena en mi vida que ver derrumbarse a mi hijo mientras le explicábamos en el sofá que ya no iba a estar en el mismo espacio que él. Se me quedó viendo, lloró y se fue de lado a poner la cabeza en el sofá mientras decía que no quería que me fuera, que quería que me quedara con él. Con el corazón roto y tratando de explicarle que siempre lo voy a amar y que estaré con él, trataba de mantener cordura y no llorar frente a él. Cierro los ojos al recordarlo y las lágrimas aún me escurren por los costados de la cara.
Ha sido el peor error que he cometido, el decidir separarme, el decir hasta aquí, el haber sido yo quien lo dijera. Lo que vino, fue una avalancha de situaciones que básicamente me obligaron a dejar de ver a mi hijo por meses, solo un par de horas a la semana era lo que podía verlo. Debido a traumas infantiles, de tener un padre proveedor pero no presente, mi imagen de paternidad siempre la tuve clara, mi hijo será mi todo y estaré ahí para él. Fue así que decidí bajar mi carga laboral y trabajar solo medio día, cuatro horas al día para poder quedarme con él todas las mañanas y crear un apego grande, que tenga todo lo que me hizo falta. Tres años y medio estuve fuera de la oficina de ese modo. Lo que me faltó en lo económico lo gane en amor y unión con él.
La decisión, me costó caro, según su realidad, porque soy un cabrón y abusador psicológico…por quedarme callado. Esto le dio pie a, según lo siento yo, utilizarlo para hacerme daño, porque su poder hacía mí había terminado, pero aún le quedaba lo que más amo en este mundo, y lo utilizó. En su realidad, para protegerlo, en la mía, se estaba causando un daño terrible a un bebé que estuvo acostumbrado por años a ver a su figura paterna todos los días y escogerla, preferirla, “quiero que papá me bañe, quiero que papá me dé la comida, quiero que papá me lea el cuento”. El quitarme el tiempo con mi hijo “porque así lo digo yo” dijo, me llevó a la milla de oro y luchar por lo que más amaba, estaba y estoy dispuesto a quedar en las ruinas por lograr tenerlo conmigo el tiempo que él y yo queremos.
La inversión en tiempo y no en dinero valió la pena, me dice que por qué no se queda más tiempo conmigo, que quiere estar toda las semana aquí, que por qué no puede venir todos los días cuando él quiera. Qué difícil es explicar a un niño algo que ni yo entiendo, simplemente creo que la naturaleza humana de sentir abandono y el egocentrismo narcisista ha llevado a esto. Me ha costado caro, ha sido algo muy doloroso el haberme separado.
Pero también es cuestión de dejar pasar los sentimientos, de acoplarte a tu nueva realidad, al darte cuenta que es cuestión de organizarte, porque ya hacías todo, porque ya has comenzado de cero muchas veces, porque es posible salir adelante, no soy el primero ni el único que pasa por esto, peores realidades hay en el mundo, así que simplemente sigo, respiro y sigo.
Al mismo tiempo, ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida, decidir “abandonar la familia”, como me dijo. No me había sentido san ligero, tan en paz, tan decidido en mi vida. Tenía años de años que un beso no me electrificaba, que no sentía anhelo de verla, de hablarle, de filosofar, de estar ahí con ella, de fumarme su ser. Este nuevo comienzo me hace feliz, y él lo ve, “papá, estás muy feliz” y es que pusimos un columpio en el patio y el sonido especial que le puse, se escuchó, y eso me hace sonreír, eso me valida que mi vida no iba a ser lo que mi idea de felicidad era al quedarme allá, estaría perdido, no me reconocería, como me pasó. Ahora, hoy, en este momento de mi vida, me siento completo, deseoso de verla, de tener un date, de darle un beso y un abrazo de 2.5 minutos. Hoy estoy FELIZ, y esto le hace mucho bien a él y sobre todo a mí, cuando papá está bien, Tizoc está bien y esto gracias a la darle a la derecha del padre y que ella dijera, parece mexicano, y no le diera más casco de irse 90 días al extranjero… y amo lo que siento, lo que soy, lo que tengo, a ella. Y cierro los ojos, y ya no corren lágrimas, una sonrisa aparece como arte de magia. Mucha magia todo el tiempo.
YO