Ya había dejado lo exótico, esas tierras lejanas con escrituras irreconocible, y había decido darle una oportunidad a lo local, como dijo su amiga ¿por qué? Ni él mismo lo sabía. Ya la asignación al universo se había hecho y hasta olvidado.
La entrada fue triunfal, con minutos de diferencia a la hora acordada, pero qué se podía esperar si así lo dijo la revista, y por supuesto, si la revista lo dice es por una razón y hay que seguir las instrucciones.
Algo pasa en esta dinámica, que al parecer ninguno ha logrado identificar. Ya sea de modo virtual o ahora ya comprobado, de modo presencial, simplemente el tiempo pasa sin sentirse. Si así fuera en la oficina, sería un trabajo aún más emocionante. El tiempo vuela.
Los textos fueron interminables, las video llamadas de horas, la presencia de más horas. Con un universo juguetón que a la primera, de una, emulando el sentimiento que ha puesto en esta nueva etapa de su vida dijo, “Vamos a ver si aguantas el empuje y ahí te va la familia cercana, una de las personas que ama más en su vida”. Al parecer el chascarrillo universal no salió mal porque, según me llegó el chisme de muy buena fuente las palabras exactas fueron “oye, él es cool”.
El examen ya había pasado a segundo plano, por lo menos en este periodo. La excusa perfecta, la cantidad monumental de trabajo. El estrés se fue al decidir que iba a ser un test del test o sea, nomás pa’vel qué viene y así pasarlo a la próxima. Así que con esto, podía aprovechar para escaparse al Este isleño y poderla ver, una segunda vez.
Iba a decir “como era de esperarse” pero no, en realidad no me podía esperar esto, esto es una situación que no ocurre muchas veces (como me acabo de enterar, estas veces son como un Llamacorn). La vez pasada fue una jornada laboral, se fue volando el tiempo, y ésta un poco menos, pero ni se notó. Ya advirtió, que no se va a guardar nada y va a expresar todo lo que siente, cuando lo siente y cómo lo siente. Según descubrimos, ya estamos más allá de lo que nos queda de existencia en este plano existencial, por lo que no debemos perder tiempo ¿para qué? Lo digo todo, hago todo, siento todo y hasta ahora no ha salido corriendo, debe ser una buena señal.
Podría decir que, si no fuera por mi dolor de brazo, lo que estoy sintiendo y cómo me estoy sintiendo es como si volviera a ser un jovencito emocionado por la jeva que le gusta. Siempre las primeras veces son bien buenas, y estoy segura que ésta no va a ser diferente. Lo hemos manifestado, consciente o inconsciente y por eso, nos emocionamos completos.
Quedan 40 años, pero por ahora, veremos qué nos tiene deparada la número 4, porque la tres, ya lo sé.
YO