En realidad siempre pensaba que era lo contrario. En mi mente hacía todo lo que creía que tenía que hacerse para que todo funcionara y resulta que la vida me demostró lo contrario. Mi inteligencia emocional era muy pobre en el 2016 y mejoró un poco en el 2022. Nos hicimos daño, mucho inconscientemente, pero daño al fin. Esto eran gritos de súplicas pidiendo auxilio, un auxilio que no terminaba por llegar. Esto llegó a ser una forma externa de expresar algo que siempre debió venir de dentro. Todo eso que deseamos y no lo tenemos y queremos que nos lo den y si no nos lo dan, debes cambiar para que lo logres.
Este fue el primer error, querer tener algo que no tenemos. Algo que necesitamos para estar bien sin saber que ya lo tenemos todo, que somos todo y nada de lo que venga de fuera, de alguien va a llenar nuestro ser. Somos como somos y evolucionamos, si lo deseamos, a nuestro ritmo. Somos como somos y nadie puede decirnos que no seamos así. Uno mismo cambia lo que ya no le gusta, todas esas programaciones de la infancia que nos detiene y nos hacen daño, una vez detectada la cambiamos para crecer, para liberarnos. La vida es sencilla, tan sencilla que lo único que debemos hacer es encontrar a ese ser que no queramos cambiar, que simplemente sea y que estemos bien con eso.
Esto lo comprendió primero ella, ella siempre ha sido más racional que yo, yo me voy en los viajes de comedias románticas, romantizando el amor. Al finalmente comprender de lo que se trata la vida, algo por dentro de soltó, se liberó, se aceptó. No fue mi culpa, no fue su culpa, nos herimos, pero el ser supremo te lleva por donde debe ser. Aprendemos y reflexionamos de los hechos. Existen dudas, si estaré haciendo lo correcto, si no estaré exagerando con mis posturas o mis deseos, si ahora que ya se abrió el espíritu todo puede ser diferente. El dolor es profundo pero al final, es posible que lo que es tu centro, lo que son tus principios, lo que es el camino de lo que estás tratando de ser te vuelva a llevar a los mismos resultados. No lo sabemos. Ha pasado así en los últimos 50 intentos.
¿Alguna vez has sentido cómo tu furia, tu enojo, tu rencor, tu duda, tu dolor desaparece, se derrite, se esfuma, capún? Pues esa es la sensación más cabrona del universo… luego de unos doritos con salsa valentina y una coca cola helada viendo Netflix.
YO