A la vida me han llegado muchas personas expertos en distintas disciplinas, entre ellos tengo un grupo que conoce mucho de música. Estábamos sentados en la sala de su casa, con el mar golpeando de fondo cuando dos de ellos comienzan a hablar de cosas que no lograba entender. Sinfonías, partituras, pentagramas y cosas extrañas para mí hasta que llegan “estaba cabrona, estaba a 4-40” y es ahí donde entro a la conversación y pregunto ¿Qué es 4-40? 4-40 es cuando todo está perfectamente afinado, el instrumento está en su punto. Al dente como la pasta. Al enterarme de esto la cabeza me empieza a dar vueltas, a asimilar esta nueva información que recibe mi cerebro. Mi cabeza está a mil imágenes pasando por ella y por fin logro escupirlo. “¿Entonces Juan Luis Guerra y sus 4-40, en realidad quiere decir que es Juan Luis Guerra y sus afinados?” Wow, esta información me voló la cabeza, así como al emoji.
Y es de este modo que estoy aprendiendo a ver la vida. Apenas estoy entendiendo la metáfora de ver la vida como un río donde el agua no se detiene y sigue fluyendo en una sola dirección. Me dicen que la vida es simple y que es nuestra mente, la cual muy pocas veces se encuentra en el presente, que nos complica la existencia. La idea es no melancolizar el pasado y no ponernos ansiosos por el futuro. Suena fácil y a veces me lo creo pero otras tantas es un maratón de pensamientos que pasan por la cabeza.
Un compañero de trabajo me regaló una guitarra y yo acabo de pedir un aparatito por Amazon que me ayude a afinar ese instrumento que quede al punto. Al mismo tiempo lo usaré para mi vida. Dejarla en 4-40 y practicar tanto que la mayor parte del tiempo recorrer esta existencia en 4-40 Hz.
YO