El día que me recorté como Caco

Tengo la cabeza un tanto rara y deforme, problemas de infancia, seguramente de lo mucho que pujó mi mamá para que yo viera la luz. Eso significa que al crecerme el pelo, que por cierto me crece bastante rápido, se ve más grande de lo normal mi cabeza con todo ese pelo acumulado. Eso hace que deba cortarme el pelo mensualmente. En realidad debería ser más seguido de eso pero la flojera puede mucho. Entonces, estaba en el Viejo San Juan, esperando que se acabara el evento de puertas abiertas, tenía planes de ir a Super Cuts o a Plaza, que ya he ido y me gusta cómo me recortan ahí pero para no perder tanto tiempo me dicen de un lugar que está en el mismo barrio y pues aprovecho el tiempo. He hablado mucho estos últimos meses de las red flags y que uno aunque las ve, nunca las toma en cuenta. Debí hacerlo. Al entrar a este lugar, con hombres con camisas de básquet y tenis Jordan eran dos grandes banderas rojas. La música bajita de fondo era otra, aunque ésta un poco más silenciosa. Entro e inmediatamente me dicen “pa´coltal?” y me hace una señal de ven con la mano. Me gustó la rapidez y creo que eso me dio confianza, en Plaza o Super Cuts siempre tardo más de una hora esperando. Me siento y me preguntan el estilo del corte. Le contesto que el mismo pero la mitad de corto. Como siempre, creo que la gente me entiende con pocas palabras. Esta cortándome y todo va bien. Ya están por terminar e inicia a delinear la orilla, a hacer el tan conocido cerquillo. Como iniciaron de las orejas para atrás todo estuvo bien. De repente me distraigo, me pongo a soñar despierto, que aunque son cosas bonitas para soñar, no era el momento. El peluquero iou iou toma un cepillo e inicia a levantar el cabello de en frente, lo peina para hacerlo hacia atrás, una, dos, tres veces y de repente la maquinita en la cero. Iu, iu (se escucha la máquina cortando cabello) y yo abro los ojos bien grandes. Estaba haciéndome una línea perfecta en la orilla de mi cara. Termina con la máquina e inicia con la navaja a cortarme atrás y quiere hacer lo mismo en el área de la cara y las cejas, lo detengo poniendo mi mano sobre su mano, “Así está bien, solo atrás, gracias”.
Al salir de la peluquería me coloqué los audífonos, que acababan de llegar por correo desde China, prendí Spotify y puse a todo volumen, Si necesitas reggaetón dale. Tengo una ventaja, mi pelo es lacio y quedó lo suficiente largo para ocultar esa delgada línea verde que recorre mi cara.
YO

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