El hombre que tomaba Coca Cola

Resulta simpático saber que la Coca Cola causa tantos males y contribuye en gran medida al nivel de puerques de la gente (gordura). Parece ser que en los países que he vivido por más de tres meses, son los más gordos del mundo. Cuando estuve en Filadelfia, EU, leí que ese país tiene los más gordos del mundo. Según dos de cada tres tiene grasa corporal más de la debida. Cuando estaba en México, en mi juventud, también hablaban de los gordos mexicanos y que la nueva generación de niños estaban saliendo bien puerquitos. Ahora que estoy en PR, también están puercos. Según estadísticas, el 70% de los niños en PR tienen nivel de obesidad alto. ¿Es que llevo la grasa conmigo o qué? O es que todos los países quieren ser los gordos y se auto nominan los más gordos solo por eso de ganar en algo al resto del mundo, en tener a los más gordos, aunque sea malo. Algún día me voy a ir a París por medio año a ver si logro engordar a los más flacos del mundo, con solo un 3% de la población con grasa extra, las chicas necesitan un poco más de donde agarrar, el hueso no es lo mejor del caldo.

Resulta que en México, es el país que mantiene a flote a la Coca Cola, esa bebida se toma siempre y en todos lados, de hecho la Coca Cola une y rompe familias. Al momento de la comida, el tener una Coca Cola en la mesa hace que todo mundo se siente y convivan. Cuando queda el último chorrito, el colmo de lo erótico de Coca Cola, los adictos a este líquido sacan pistola y todo  por quedarse con ese chorrín.

Como buen mexicano, era adicto a la Coca Cola, tenía que comer con una Coca Cola al lado,  a tal grado que clasificaba la comida con la que se tenía que comer con una Coca Cola fría y la que no, resulta que casi todas las comidas se llevan bien con Coca. Cuando se enamora, uno tiende a engordar, pero imaginen a YO de solo 5’7’’ enamorado y tomando Coca Cola, tremendo lechón. Un día, así, de la nada dije “si puedo con la Coca Cola, puedo con todo, papá” y dejé de tomar Coca Cola. Pura agua destilada y cerveza eran mis bebidas. No encontré ningún cambio significativo en mi cuerpo, de hecho sea vegetariano, o natural, o deje de comer azucares refinados, no siento que mi cuerpo asimile los cambios que deberían existir por dejar de tomarme los 65g de azúcar refinada por lata, que en un día de película que comprara una de dos litros, se iban dos o tres veces eso.

Hace un año que dejé de tomar Coca fría con limón. Obviamente no he sido del todo fiel a esa convicción. Así como pasa con las ex novias que llegas a querer, que hay momentos en el proceso de olvido y sanación que se vuelven a cojer mutuamente, nada más por el hecho de ser ex novios y aliviar el proceso, y por extrañar, pues se vuelven a tirar un polvo. Ya lo dice Paolo Nutini “Sure I can accept that we’re going nowhere, But one last time let’s go there, Lay down beside me”, pues así me ha pasado este año de olvido de la Coca Cola, me la he tirado unas cuantas veces más después de romper el compromiso.

Estoy sólo pero no me siento solo, de hecho me siento extrañamente feliz. En este momento no extraño el huevo, el queso, las semillas, la leche, el yogur, la carne roja o los enlatados, la fresa, las naranjas, azucares refinados o guineos, gluten o lácteos, tampoco la Coca Cola, pizza o dulces. Hoy solo busco…busco invertir tiempo en mis rimas pa’seducir, cuando sea el tiempo indicado.

Pensando en cuando tomaba Coca Cola estúpidamente fría, viendo una película y con unas papas con mucho limón y salsa valentina…

YO 

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