Las cosas pequeñas

Hay cosas tan usuales y tan comunes, cosas que uno siempre las tiene y no se da cuenta que las extraña hasta que las pierde. Mientras hablaba con mi mamá por teléfono, contándole de lo bonita que es la islita a la que fui y de cómo tengo principios de dengue y que los próximos días iban a ser una mierda dolorosa, de ir al doctor, de hacerme análisis para contar plaquetas me contó que estaba lloviendo torrencialmente en La Paz.

Cuando en La Paz llueve todo se paraliza, no hay clases, no abre nada, es un suceso, casi como una fiesta patronal.  Me acordé de cómo siempre que iniciaba a llover, me gustaba quedarme viendo a la ventana y seguir a las gotas de lluvia hacer figuras, abrirse paso entre las otras gotas. Tirado en el sillón, viendo llover desde la ventana, esos momentos eran pura felicidad.

No sé si es que soy tan pobre que todos los lugares donde he vivido en Puerto Rico no tienen ventanas normales, con cristal y no esas que tienes que darle vuelta a una cosa ahí para abrirlas. Una ventana de cristal y la lluvia me hicieron pensar en esto, esa cosa tan pequeña hace transportarme en el tiempo.

Hay muchas cosas bonitas que pienso o siento y usualmente no digo. Por lo general yo no digo nada, intento hacer, demostrar y esperando que por arte de magia todos sepan o interpreten las cosas como yo, pues creo que al hacer, las cosas se dicen solas. “Sentido común”, pienso.  Ahora que creo tener dengue y que los próximos días van a ser un infierno y que acababa de comprar mi boleto para ir al concierto de música electrónica EDC y probablemente me lo pierda y el no salir de una cuando estoy entrando a otra y que el policía que debe hacer mi querella, un mes después del accidente no la terminara y que él esté de vacaciones y me entere que los policías se toman más de un mes de vacaciones y que toda esta mala racha esté llegando por acumulación sin darme respiro y que ya tenga plan médico y que no pueda utilizarlo hasta octubre y que me comprara un talismán chino para la buena suerte y aun no me haya llegado por correo, si sobrevivo, me va a dar una alegría inmensa porque ahora viene la parte buena. Pero si no, por lo menos mi mamá se queda con 25 mil dólares de seguro del plan y 300 mil de seguro de mi tarjeta de crédito.

Las pequeñas cosas son las que más se extrañan, una ventana de cristal o una risa con muchas jotas (jjjjjaaajjj) pero si no se extrañara, no se está viviendo.

Preparándome para el dengue…

YO   

2 comentarios en “Las cosas pequeñas

  1. Estoy muy de acuerdo con este post. Siempre hay cosas pequeñas que son como catalizadores que nos llevan a un pasado o un recuerdo. A mí me ocurre con los olores, que si es parecido a cierto sitio que frecuentaba siento que me transporto a esa época o recuerdo… En parte es algo lindo.

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