Y con eso la vida sigue.

Tenía que salir, era necesario, había tensión subconsciente. Me voy a tomar aire, sol y terminar por fin un puto libro, dijo. Acostado en el pasto se cumplía el sol, con la tarde el viento y con los lentes el libro. Sin prestar atención a su alrededor logró llegar al último capítulo. Se escuchó una risa distractora,  y  la luz de un atardecer naranja iluminaba un rostro delgado, moreno, al natural fijo en un libro. Con la luz también se vio una sonrisa de las que hace falta tener dos veces veinte años para que la vida te la defina en la boca y en la mirada. Un libro logró sacar esa risa melódica. Y entonces como una relevación brutal, supe que había encontrado a quien hablarle. Se acercó diciéndole Si la tierra perdiera toda su gravedad, aún así caería por ti. Con la misma risa que le había sacado antes el libro contesta ¿Enserio dijiste eso? Tu risa distrajo mi lectura, que estaba muy buena por cierto. Te vi por un minuto y pensé en cómo hablarte, qué decir… así que decidí usar la frase más cursi que me sé, Hola. Te quedó bien, debo aprenderla, Ailin. Lo haces seguido -preguntó- interrumpir a la gente en su lectura. Sólo cuando su risa interrumpe la mía. Un hombre o una mujer son lo que hacen con sus mentes…al menos eso dice un proverbio oriental. Me imagino que es el mismo oriental que invento la confusión, ¿no? Riendo dice No te equivoques, con los libros sueñas y existe gente que sueña y se queda quita, y gente que sueña y hace realidad lo que sueña o por lo menos lo intenta. Es todo…luego, la vida hace girar la ruleta rusa. ¿Por qué viniste hoy aquí? Estrés y forzar la voluntad para terminar lo que inicio. Me gusta esa forma de vida -dijo sin dirigirse a él en particular- vivir en el lado turbio de la sociedad, de los que inician cosas y vienen al Morro a terminarlas, así como tú a terminar tu libro.  Se levantaros del pasto y caminaron por los adoquines. Sonreía otra vez, o quizá no había dejado de hacerlo. Sin más gesto ni comentario y poniéndole en su mano un trozo de papel, caminó en dirección a la parada de autobuses. Y con eso la vida sigue.

YO

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