- ¿Por qué estás solo?
- Porque se me ocurrió la fabulosa idea de salir de México por seguir a alguien y mi familia se quedó allá.
- No, eh… lo que te quiero preguntar es ¿por qué no tienes novia?
- No sé, es que la típica chica que se enamora de mí es la típica chica que a mí no me gusta y la típica chica que a mí me gusta es la típica chica que jamás se enamoraría de mí. Ves, cuando salgo con alguien lo primero que hago es ver todas las razones por las cuales me va a dejar. Prefiero el fracaso prematuro, ahorro tiempo y reproches.
- Hagamos esta comida nuestra primera cita, a ver decepcióname, acaba con mi ilusión.
- Quieres que te dé los motivos para no enamorarte de mí?
- ¿Por qué no?
- No soy perfecto.
- Eso ya me inspira bastante confianza.
- Tengo un sentido trágico de la existencia que siempre me hace pensar lo peor de todo en cualquier situación.
- A ver, si te tuvieras que poner un puntaje entre uno y diez, qué te pondrías.
(En ese momento llega el platillo con una salsa sobre la comida formando un número seis, me le quedo viendo… regreso a la conversación)
- !¿Un seis?!
- ¿Nunca pensaste que los motivos para espantar a las mujeres también podrían ser las razones para enamorarse de ti? Todas las ideas son reversibles, piénsalas al revés. Da la vuelta.
(Estira el brazo, toma mi plato y lo empieza a girar. De repente lo que era seis se hizo un nueve, sonríe, sonrío y en el fondo inicia a tocar un tango…bien clichoso. Necesito terminar con estos exámenes pero ya!)
YO