Amores a destiempo

Así que esto es, dijo ella, esto es el “olvidarlo”.  No es que no recuerdas momentos o que perdiste la memoria, es simplemente que no puedes recordar su olor, sentir su piel, el tono de su voz, no recuerdas el cómo su mano encajaba en la tuya, se te fue su sonrisa. Por más que lo intentas ya no puedes ponerle todo eso, eso desapareció. Ves su foto y solo está su figura. Comenzó a notar que, de a poco, su nombre se fue entremezclando con lo cotidiano, con los recuerdos, con el sonido de cada palabra no dicha, con la historia… que se fue convirtiendo en mero fondo y no figura… en la partitura inicial pero no en el sonido… en una visión pasada. Comenzó a notar de a poco que había dejado de escribir sobre él, de pensarlo de esa forma… de cualquier forma… que comenzaba a ser sinónimo de un simple pasado, de unas simples líneas superficiales de lo que había sido su vida hasta entonces… y nada más.

Ese es el problema de los amores a destiempo, esos que llegan temprano, dijo. Él es el tipo de chico  que una chica conoce cuando es muy joven y la chica lo jode todo porque aún queda mucho por vivir, muchos errores que cometer, muchas caras que conocer, muchas ciudades que admirar, mucho mundo que recorrer. Entonces dices “me vas a tener que perdonar por cagarla tanto, estoy haciendo mi mayor esfuerzo para no cometer el mismo error, pero al final, esa persona se convierte en un mero prólogo en tu vida, en un recuerdo que se olvida y su figura permanece, por llegar a destiempo.

YO

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.