Haré el ejercicio literario de redactor y me atendré a las consecuencias, con el cinismo del ejecutivo sentado al escritorio con un vaso de güisqui a las rocas, mezclado con la estupidez del mexicano citadino. Plasmaré en un cuadrito de foto mi patético intento de escribir con sentido y ser recordado como un genio de la palabra, de la cual admito que domino más lo técnico que lo retórico; lo objetivo que lo subjetivo. Dicho esto, me pregunto qué de malo tiene ir al cine solo o al restaurante o a la playa o a surfear o a ver tocar bomba o a tomar una cerveza a un bar o a correr o quedarse en casa un fin de semana sin hacer nada? Parece que al mundo no le gusta ver que estás solo por la vida. No saben que solo me doy tiempo, me pongo al día con las películas y las lecturas, que escucho música a todo volumen, la canto y la “bailo” como si nadie me viera. Soy un hombre al que le gusta cultivarse. Mi amiga dice que feo no soy. Aunque no tengo ‘six pack’ ni oblicuos, ni nada parecido, “qué no surfeas?, deberías estar fit” La gente piensa que el estar soltero es “estar en el rampleteo”, andar como lobos buscando presas. Habrá quien sea así, pero yo no. Entonces, el estar en la introspección, sin pareja por mucho tiempo me hace digno de comentarios como que ando en la depre, que soy selectivo, que necesito una jevis. Eso hace que cuanto amigo, amiga, tía, compañera de trabajo, quien sea, se sienta en la obligación de hacer de Celestina. De momento anda todo el mundo buscándome novia.
Compré ropa nueva, cambié de peinado, ya regresé al yoga, casi corrido los 5k, me renové. Salgo con amigos a uno que otro pub,tengo muchas amigas con las que me escapo a comer o pasear pero nada de estar en la búsqueda. La gente piensa que el salir mucho con mujeres, como mi pareja de correr o mi amiga de viajes ya estamos juntos. La amistad entre hombres y mujeres es posible, aunque el machismo y feminismo digan lo contrario y la sociedad no esté de acuerdo, pero como ya visto diferente y ahora leo, pues no me importa. Un día Bárbara Nicolle me dijo algo de alabar a un pollo con comida, la verdad no recuerdo bien lo que dijo pero sí me quedó en la cabeza y descubrí, que cualquier cosa que significara la comida esa del pollo, es mejor que la gente se dé cuenta y te diga lo bueno que seas en lo que sea y tú solamente sonrías porque sabes que te falta mucho.
Dentro de veinte años esteré más decepcionado de las cosas que no hice que por aquellas que sí hice. Así que solté amarras y espero que los vientos alisios y contralisios me lleven lejos de puerto seguro, el chiste es explorar, soñar, descubrir. Digo lo que siento y lo que pienso, escribo, si quiero algo hago hasta lo imposible. Es cierto que fue pretexto porque pude verla, pero no estaba concentrado, tenía mucho en la cabeza, problemas que, aunque quiera ignorarlos, mi grandeza puede más que mi impulso de dejar todo y salir corriendo, tomar mi tabla y mis ahorros e irme al otro lado del mundo.
En mi trabajo un compañero me dice “a ti te pasa algo, cabrón, qué es? Yo también he pasado por cosas, yo puedo ser tu hombro, tu paño de lágrimas, tu oído para escucharte” pero la realidad es que no tengo nada, no tengo una sonrisa en el trabajo, pero cuando me levanté, me vi al espejo y me sonreí como todas las mañanas, tomé mi batida de açaí y vine a trabajar, resolví tres casos, uno de Aibonito, uno de Islas Vírgenes y otro la CEE. La vida me trata bien, bien de más. La garganta es lo único pero es mejor que me pase a mí que a otro, no?
Lo mío es haze, tú fumas pasto jibaro. Eh, jibaro, tú no sea jibaro…
YO