Tener un hijo te cambia la vida, y claro, como he dicho antes, depende mucho de lo involucrado que estés o la vida y el dinero te permita estar en la crianza, cuido y desarrollo de tu hijo. En mi caso me ha limitado en algunas cosas, principalmente en tiempo para los hobbies que me gustan hacer y ver a personas con las que me gusta compartir pero me ha permitido crecer mucho en otros aspectos.
Por alguna razón una vez nace tu hijo se te activa una parte en ti y en tu cerebro que la tenías apagada y en reposo. Comienzo a pensar que se activa inmediatamente escuchas el primer chillido de tu hijo. Con esto quiero decir que se activa el instinto de cuidar, proteger, darle la mejor versión de ti, pensar por el camino en que lo vas a llevar para que sea una persona de bien en un futuro.

Para mí ha sido una enseñanza grande de parte de mi hijo hacia mí en estos cuatro meses. Me ha ayudado a conocerme mejor, me ha ayudado a querer mejorar muchas cosas de mi ser, de mi personalidad, de mi vida que yo pensaba que estaba bien pero ahora que nació y lo tengo en mi brazos me doy cuenta que esta versión de mi YO no es exactamente con la que quiero que crezca, quiero una versión mejorada de mí ( porque en realidad estoy bastante cabrón en muchas otras cosas). ¡Ja!
Entonces, este bebé, que aunque sé que es un ser independiente, que no es de mi propiedad, un ser que llegará a ser su propia persona y tendrá su propia personalidad y carisma y puede ser que vea el mundo de una forma totalmente diferente a la mía, por el momento lo tengo en mis brazos para que me enseñe, para que me indique que cambiar, para hacerme un mejor YO, y para que él tenga esa parte de mí que yo no tuve de pequeño, ese padre presente en la crianza y que según estudios, ayuda mucho para el desarrollo de los niños. Yo nunca sabré qué sería de mí en este presente de haberlo tenido. Es un buen experimento, será una gran sorpresa ver lo que es un ser humano criado casi con todas las partes que requiere un niño en los primeros tres años de vida que son la base para su desarrollo futuro. Para eso lo quiero, para eso lo necesito en este momento, para que me ayude a mí y así ayudarlo a él. Porque esto es como dice D’Artagnan “Uno para todos y Todos para Uno”.
YO
Nota: ya estoy listo para mis calcetines de regalo de ese domingo de junio del resto de mi vida.