El hipnoparto, nació el bebé

Incluso antes de casarnos ya habíamos hablado sobre si íbamos a tener un bebé y cómo iba a ser criado. Entonces, el primer acuerdo fue que el bebé iba a nacer en la casa con una partera. Así que tuvimos la visita de la partera desde la semana seis. Nos preguntaba cosas de cómo se estaba sintiendo la novia, nos contestaba todas las preguntas que teníamos, nos dio clases de parto y post parto. También hicimos un plan alterno por si era necesario ir al hospital y cuáles eran las razones por las cuales se tenía que suspender el nacimiento en el hogar y pasarlo al hospital.

El hipnoparto consiste en una técnica de extrema relajación para la mujer. La relajación se lleva a cabo con distintas formas de respiración profunda y un audio, una especie de mantra con sonidos especiales para relajación y una voz repitiendo pensamientos positivos para que la mujer los visualice. Cuando una mujer siente miedo durante el parto, su cuerpo libera hormonas del estrés que desencadenan la reacción de «luchar o huir», y esto hace que tus músculos se tensen e interfieran en el proceso del parto. Al estar relajada, el dolor va a existir, pero el miedo se va a disipar. Músculos relajados, el bebé pasa por el canal fácilmente.

Habíamos escuchado historias de horror que han sufrido mujeres que paren en hospitales. En una ocasión, en un restaurante del Viejo San Juan, al ver a la novia embarazada ya con 35 semanas le pregunta la mesera sobre el embarazo, le decimos que lo vamos a tener en la casa y ella dice que aun tiene trauma de cómo la trataron. Esto nos reafirmó la idea de tener al bebé en casa.

En la semana 38 tuvimos la visita de la partera en el lugar donde íbamos a tener al bebé, en un departamento en Condado al lado del Hospital, por si acaso. Esa misma madrugada, la novia comienza a sentir dolores. A las dos de la mañana estamos contando la frecuencia de las contracciones. No parecía tener alguna situación de preocuparse.

A la mañana siguiente le hablamos a la partera y nos dice que hagamos una prueba, tomando una pastilla para el dolor e intentar dormir. Me voy al trabajo pensando que todo estaba en orden. A las 11 de la mañana la novia me manda un texto diciendo «parece que esto va en serio, y quiero tenerlo aquí en San Juan». Salgo volado del trabajo, voy a Condado por las cosas, me estaciono y llevo las cosas a San Juan. Unas horas después, a eso de las dos de la tarde llega la partera y terminamos de preparar el espacio. A las 4 de la tarde se llena la piscina . A las seis de la tarde todo está preparado.

Al ver a la novia, está sobre la bola de yoga haciendo un movimiento circular, con los mantras sonando y haciendo sin parar las técnicas de relajación. A las seis y media de la tarde se mete a bañar con agua caliente y entra a la piscina a las seis y cincuenta. Diez minutos en la piscina rompe fuente (7:10 PM) inmediatamente después siente la primera gran contracción. Las respiraciones y la técnica se olvida por completo, ese dolor fue inmenso. tres grandes pujos fueron suficiente para que el bebé saliera. Nació a las 7:20 PM.

La novia está muy contenta con esta forma de parto. Todo estuvo controlado, a su ritmo, orgánico, sin intervención alguna y ella sin ningún tipo de laceración. Ella lo recomienda ahora todo el tiempo.

La experiencia del parto fue un éxito, pero ¿Cómo te vas a sentir ahora que nació?

El bebé ahora está con nosotros.

YO

Y con eso la vida sigue.

Tenía que salir, era necesario, había tensión subconsciente. Me voy a tomar aire, sol y terminar por fin un puto libro, dijo. Acostado en el pasto se cumplía el sol, con la tarde el viento y con los lentes el libro. Sin prestar atención a su alrededor logró llegar al último capítulo. Se escuchó una risa distractora,  y  la luz de un atardecer naranja iluminaba un rostro delgado, moreno, al natural fijo en un libro. Con la luz también se vio una sonrisa de las que hace falta tener dos veces veinte años para que la vida te la defina en la boca y en la mirada. Un libro logró sacar esa risa melódica. Y entonces como una relevación brutal, supe que había encontrado a quien hablarle. Se acercó diciéndole Si la tierra perdiera toda su gravedad, aún así caería por ti. Con la misma risa que le había sacado antes el libro contesta ¿Enserio dijiste eso? Tu risa distrajo mi lectura, que estaba muy buena por cierto. Te vi por un minuto y pensé en cómo hablarte, qué decir… así que decidí usar la frase más cursi que me sé, Hola. Te quedó bien, debo aprenderla, Ailin. Lo haces seguido -preguntó- interrumpir a la gente en su lectura. Sólo cuando su risa interrumpe la mía. Un hombre o una mujer son lo que hacen con sus mentes…al menos eso dice un proverbio oriental. Me imagino que es el mismo oriental que invento la confusión, ¿no? Riendo dice No te equivoques, con los libros sueñas y existe gente que sueña y se queda quita, y gente que sueña y hace realidad lo que sueña o por lo menos lo intenta. Es todo…luego, la vida hace girar la ruleta rusa. ¿Por qué viniste hoy aquí? Estrés y forzar la voluntad para terminar lo que inicio. Me gusta esa forma de vida -dijo sin dirigirse a él en particular- vivir en el lado turbio de la sociedad, de los que inician cosas y vienen al Morro a terminarlas, así como tú a terminar tu libro.  Se levantaros del pasto y caminaron por los adoquines. Sonreía otra vez, o quizá no había dejado de hacerlo. Sin más gesto ni comentario y poniéndole en su mano un trozo de papel, caminó en dirección a la parada de autobuses. Y con eso la vida sigue.

YO