Nacionalizando el espíritu

Ya ha pasado un año y 4 meses desde que llegó al planeta y 4 meses desde que su vida dio un giro hacia el Nirvana y ya cuenta con papeles que lo ratifican como un mexicano hecho y derecho. Es por eso que decidí culturizarlo porque algo me decía que se le estaba olvidando ese pequeño detalle, su mexicanidad.

No es el comer chile lo que te hace ser mexicano mexicano, sino conocer y apreciar la música que hace hervir la sangre de emoción a cada uno de esos 130 millones y uno de personas con la misma descendencia. Es por eso que el día de hoy, cuando ya había terminado de desayunar, y estaba bastante atento a lo que yo le decía decidí comenzar.

-¿Quieres escuchar música? Le pregunté,  moviendo la cabeza me dijo que “simón apá, pos claro que sí manito” por lo que comencé. -Mira esto es música de Banda y es ni más ni menos que El Gran Combo de las bandas, Banda el Recodo-La mejor de todas. Le puse un minuto completo y la cuchara y el carrito eran más interesantes que ese ritmo armónico.

– Bueno, te voy a poner Mariachi. Abro Spotify de nuevo y busco El Mariachi Loco. Al escuchar la música me levanto a bailar y cantar, Él se ríe pero no se mueve, no le dice nada esa canción y no hace que el corazón bombee más sangre solo por escucharla, como a mí. Entonces la quito. – Esto sí te va a gustar, esto es Norteño. Así que busco Calibre 50 y le pongo Siempre te voy a Querer, un rololón. Le subo el volumen para que lo sienta de verdad verdad, pero se me queda viendo con una cara de extrañado que decido apagar la canción al segundo 20. –Ok, esto no es tan mexicano pero es tex-mex ya verás que está chida. Así que subo el volumen y por la bocina Bose de 10 mil pesos comienza a salir “y todo para qué, todo para qué, para qué tanto amor” de Intocable. Le quito la cuchara que tenía en la mano y la uso como micrófono para cantar a todo volumen esa joya musical.

Cuando le iba a preguntar que qué le había parecido este repertorio musical, un carro pasa por la calle con la música a todo volumen. Lo que sonaba era Safarea, pero el problema no es que fuera esa canción sino que estaba en el minuto 3.40 donde el dembow está a su máximo. Volteo alterado a verlo,  con una cara de preocupación donde pienso “esto se jodió” ……. lo veo bailando, moviendo ese cuerpito, con las manos al lado del cuerpo y moviéndose de un lado a otro sentado en su silla para comer.

Bajo la cabeza en total resignación. Y volteo a verlo y le digo “es verdad, está cabrona la canción, y tú naciste en el Viejo San Juan, al lado de La Perla”.

Espero tener mejor suerte con el Fútbol.

YO

Enseñando cultura…

Ya son 4 meses y 8 días y decido que llegó el momento de que aprenda cultura taína porque él lo es. Va a ser educado con las costumbres de esta isla, no puede ser de otro modo, para ser mexicano hay que vivir en México, así como para ser un verdadero taíno hay que criarse en la Isla. Sabemos que no es lo mismo los Taínos de NY como no es lo mismo los Aztecas de California. No será como esos que se creen españoles y nunca han ido a España. Así que no podía ser un mejor día para la cultura que el día de hoy, ser domingo y una casa que necesitaba limpieza.

Recordé que una de las tantas costumbres de la isla es limpiar con música, pero debe ser cierto tipo de música y artista, esa parte no me acordaba. Recordaba que decían “cuando mami prendía el radio y ponía a X artista era hora de limpiar. Por lo que decidí hacer una encuesta rápida. Me dijeron de Ednita Nazario, Olga Tañon, Giselle y una tal Milly Quezada como había una gran variedad de artistas a escoger, y ninguno conocía, pues puse a Juan Luis.

Así comenzó mi enseñanza, coloco al bebé en su mecedora y comienza a sonar la bilirrubina en vivo mientras él en su mecedora, con las manos en la boca y las babas escurriendo ve a su papá con la escoba, barriendo al ritmo del merengue. Mientras barro, bailo con la escoba, doy vueltas, sigo bailando, él sonríe y comienzo a trapear, pero ahora a ritmo de una bicicleta y el Niagara. Tratando de hacer el paso básico de bachata con el trapeador color morado, él vuelve a sonreír. Después de esa segunda sonrisa supe que había comenzado la educación, la tainonización de este bebé Viejo San Juanero.

Estoy seguro, que, si dios lo permite y es limpio como su padre, pondrá música de Luis mientras limpia su dormitorio o departamento cuando esté en la UNAM.

YO