Muchas veces, por todas las cosas que tengo que hacer y otras veces por las cosas que me invento, no me detengo a ver caminar al mundo, a observar el cómo las cosas siguen su curso sin la ayuda de la humanidad, por sus propias leyes. Entonces, un día me quedé viendo al cielo para encontrar figuras en las nubes. Al voltear al horizonte se asomaba, entre los edificios, redonda y grande con Marte a su lado. Me le quedé viendo por unos minutos sin quitarle la mirada de encima, fijamente para que se sintiera observada. Quería llevármela conmigo para siempre en una foto pero la cámara no logró reflejar lo que mis ojos veían. Podía darme una pequeña idea de la realidad pero no la naturalidad. Por ese motivo inicié a cerrar y abrir los ojos rápidamente, uno primero y otro después haciendo un ruido (clic, clic, clic) fotos mentales, para guardarla en mi cabeza.
YO