Toda aventura comienza con un Sí. Hay cosas que he estado cambiando, cosas que he dicho que me gustaría hacer, que antes me daba miedo por el qué dirán y ahora, simplemente lo hago porque quiero, por intentar algo diferente y por salir de esa zona de confort que me tenía en un aburrimiento asqueroso cuando estaba en México. El cambio inició en Puerto Rico y continúa en evolución. Acaba de llegar la maleta para mi Boogie, se va conmigo de viaje, debe ser divertido hacer viajes simplemente para hacer surf en otros lugares desconocidos. Aunque ahora voy con un doble propósito, pero hay que aprovechar cualquier oportunidad. He querido salir de mi zona de confort y cambiar lo reservado y tímido por hablar con gente, clientes principalmente, con ellos practico. Comprar ropa de color violeta, roja, amarilla, naranja, usar chalecos, corbatas, zapatos y dejar los azules y grises y tenis. Cambiar mis tenis negros completos por gris con verde, rojo con negro, verde limón con azul. Esto ha sido la mejor parte, la gente ve lo chillones y llamativos que son y se me quedan viendo de arriba abajo. La mayoría son personas con vestimenta seria y conservadora, una que otra mujer potable de más y yo simplemente sigo caminando o corriendo, según sea la ocasión. He querido cambiar mis buenos modales y caballerosidad por ese macharranerismo que es tan bien visto por las mujeres boricuas, que entre más cosas les hagan ellas lo toman personal y quieren lograr cambiar al tipo y hacerlo bueno, para que después ellas se aburran y lo dejen o terminen llorando por lo cabrón que es. Eso no puedo hacerlo, la educación que me dieron en mi casa, a favor del feminismo y fiel creyente de que una mujer puede ser independiente y se tiene que tratarla bien está ya es mis huesos y no creo que ni mi mamá ni mi abuela lo vean bien, quiero que estén orgullosas de mí.
Entonces me dicen, vamos a correr tal o cual 5 k, yo digo sí. Vamos al yoga, yo digo Sí. Vamos a beber, yo digo, te acompaño. Vamos a surfear al oeste, yo digo Sí. Vamos a clases de salsa, yo digo Sí. Vamos a Viejo San Juan a escuchar a ELLA y a D Diesi Rae, yo digo Arre Mango. Vamos a tomar clases de buceo, yo digo que se haga la machaca. Vamos por un helado, yo digo de fresa por favor. Creo que esa es una zona de confort que, además de no poder ser el macharran que he soñado, se me complica dejar. Todo lo que exista en el mundo como paletas heladas, licuados, helados, nieves, Icee, todo, si existe de fresa yo lo voy a pedir de fresa. Un día una chica me dijo, No, vas a confiar en mí y vas a tomar esta batida mixta, vas a ver que te va a encantar, y así fue, me encantó tanto como ella.
La garganta sigue jodiendo y con los tratamientos poniéndose más fuertes y los exámenes más dolorosos me tiene los ojos chiquitos, sin llorar porque en eso soy un buen mexicano, pero chiquitos los ojos.
Para salir de la zona de confort solo falta un Sí para casi todo…
YO