Un día feliz

Quieres ir a almorzar” “No puedo, estoy en una cita médica y salgo, yo espero, después de la una” “Está bien, yo tengo que ir a firmar contrato” “Pues vamos a comer, te aviso cuando salga del médico… ¿puede ser comida mexicana? :D” “Puede ser, ¿tienes que regresar al trabajo?” “No, después del médico, laboratorios y medicinas estoy libre” ”Te iba a hacer la propuesta indecorosa, ¿y si después de comer te llevo a surfear?, te lo mereces”. Mientras tanto en la mente qué cosa más perrona, comida mexicana y surf en un mismo día, esta mujer es otro pedo.

Después de un burrito no tan mexicano, unos refritos y pico de gallo, llegan a la playa. De 4 a 5 pies las olas, sabe que si se mete ahora iba a vomitar toda esa comida pero por la emoción no importó, llevaba mucho tiempo sin hacerlo. No tarda mucho en entrar pero por la falta de condición termina explotado. Sin importar lo cansado viene una ola y…no logra tomarla. Espera unos minutos. Viene una ola bastante chida, inicia a nadar en diagonal a la izquierda. Logra tomar una ola. En la cabeza tiene todos los videos que ha visto, los brazos, la espalda, saludo al sol piensa. Esta cortando la ola, No mames la estoy cortando bien cabrón, así es como se hace, ¡no mameees! va con la tabla saludando al sol, con la mano derecha a la altura de la cintura jalando la tabla para seguir cortándola. Ve la ola a su lado, va sonriendo, feliz, sonríe como pocas veces. Son los quince segundos más felices de su vida, mucho más que los 15 segundos que dura en el sexo.

Hace fuerza con el brazo derecho y mete la punta del boogie, logra dejar la ola sin tirarse de la tabla. Wey, estás on fire piensa. Entra de nuevo y espera…en un periodo de una hora logró cortar 4 olas igual de bien, no podía con su sonrisa. Uno le dice, “¿no te dañé la ola? Hice el duck dive rápido, te vi pasar”. Regresa a su casa y se queda dormido, su mente le juega trucos.  Alguien, en algún lugar un consejo le mandó, le mostró cero piedad, un baño de realidad, así al chile le dijo “si ella cambió estando allá no debes entristecer, no le escribas más poemas para ganártela otra vez, si tu ave ha volado, aunque toda tu apenada vida esperes nunca regresará el amor de tu vida”  Llegó su amiga gringa de Filadelfia al sueño, tiene años sin verla y le dijo “you are not a one in a million kind of boy, you are a once in a life kind of man”. Despertó y sonrió, se dijo no seas tan pendejo, nunca dejarás de ser Nicolás. Creía también haber soñado que su mamá quería un iPad para jugar y hacer llamadas por skype y no prender la computadora, pero no, eso no lo soñó, eso es verdad, el menor le dijo “no má, eso es bien caro yo no te lo regalo”, pero él sí se lo regala, de hecho, ya tiene su regalo.

[Meh] él…