Un enojo sin saber

No hay mujer que no se queje de lo siguiente: mi hombre no me entiende. Me comunico con mi hombre y no hay respuesta,  no hay comunicación. Le pido que haga cosas y no las hace. Vamos por partes, las mujeres son más inteligentes que los hombres, FACT.  Entonces ¿cómo esperan que las entendamos a ustedes mujeres? Es como si yo me enojara con mi perro porque no me hace caso cuando le diga, “pulgoso  ¿y mis chanclas?”, y el perro se me queda viendo y yo “contéstame, pinche perro”. Un regalo ¿quieren que los hombres las entiendan?, órdenes directas, qué quierespara cuándo. Los hombres somos como computadoras, hacemos lo que tú quieras, pero una cosa  a la vez.  En una computadora le dices Imprimir, se queda quieta, hasta dos años, una vez le das Enter, y ella lo hace, imprime. Así somos los hombres, “Pásame la sal” (el hombre coge la sal) “ya” (entonces el hombre le pasa la sal). Órdenes directas.

Una vez iba en el carro, con una chica, no la conocen pero luego se las presento. Ella va de copilota, pasamos a echarle gasolina y al salir pasamos por un lugar de hamburguesas a mi derecha.  Ella me pregunta “¿tienes hambre?” y le contesto que no, y sigo para mi casa. ¿Y qué creen que pasó? se enojó.  Lo triste es que todas las mujeres saben por qué se enojó ella, y los hombres lo están pensando. Un hombre está pensando ¿qué le hiciste culero?  Nada. Yo tampoco sabía el enojo pero le pregunté a otra amiga. Entonces lo voy a explicar, esto les puede salvar la vida a los hombres, atención a  lo escrito, ¡ya! Explicación de por qué ella se encabronó. Parece ser que ella tenía hambre. Las mujeres están pensando “Obvio”, los hombres están pensando “ella en ningún momento dijo que tenía hambre” y estoy de acuerdo contigo.

Esta es la premisa: Ella tiene hambre, ella ve a su derecha un puesto de hamburguesas, ella, en su nebulosa mente, en saralandia, cree que yo puedo ver a través de sus ojos, que si bien a nuestra derecha hay unas hamburguesas, yo pendejamente, si tú quieres, voy viendo para adelante porque iba manejando,  tengo esa pinche costumbre, de ver para adelante cuando manejo. Y ella ve el restaurante y cree en su corazón, que al decirme “tienes hambre”, mi respuesta va a ser, no pero ¿y tú?, Ay pues una poquita,  y yo voy a decir, Recorcholis, unas hamburguesas a la derecha ¿quieres que te lleve ahí? Mujeres, eso nunca va a pasar, ningún hombre que se respete va a entender todo ese pedo. Primero cantará mi perro por otro lado que no es el hocico,  es más, si te entiende, de seguro es gay.