Muchos lo notaron pero yo no sé el por qué estaba así. Ayer más de 6 personas me preguntaron si me pasaba algo. Mi cara lo decía todo. La verdad no estaba feliz pero no me sentía mal, solamente era uno de esos días en el que uno solo está y ya. Pero al parecer eso era lo que yo reflejaba, las vibras que daba dejaban ver mi malisidad, mi mal estado de ánimo, mi falta de interés en el día. No hice gran cosa para cambiarlo, simplemente continué mi día con los audífonos puestos a todo volumen, escuchando nada en específico, era mera distracción, no le ponía interés a lo que saliera por ahí. Comida, platica, despedida y a las 8 en casa de nuevo. Un poco de lectura, computadora y a dormir.
Llega el día, 5 am y los ojos abiertos. Una muy mala dependencia a la tecnología, me di cuenta, lo primero que hago al despertar es buscar el celular con la excusa de ver la hora. Necesito comprarme un reloj, aunque sea de 5 dólares. Pasa el tiempo, me duermo y despierto. Prendo la computadora, le doy play a la música. Como ha pasado estos últimos tres meses, tomo la cubeta y la lleno de agua para bañarme. De nuevo la aflicción, pero ahora sí la sentía. Supe que no había cambiado mi estado de ánimo. Llego a la oficina quince minutos tarde, buenos días a todos y me pongo los audífonos pero ahora con un tipo de música ad hoc con la ocasión, música de funeral, el Requiem de Mozart.
He estado leyendo mucho eso de que el estado de ánimo, la felicidad y el cómo te sientas depende meramente de uno. Para comprobar esa teoría, luego de la música de muertos pondré merengue y salsa, haré ejercicio, compraré papas y Coca Cola, un chocolate para liberar dopamina y ver si todo eso ayuda. Pero la realidad es que no puedo esperar a que sea sábado porque me dijeron que nos vamos a La Pared a surfear, y aunque no tome una sola ola, el hecho de estar flotando, en silencio y con mis pensamientos, eso sí que me hace feliz.
YO