Estoy tan rota que siento que nunca podré creer en nadie más. La mejor manera de ver la vida es en ciclos, en fases que concluyen y vuelven a iniciar. Por ejemplo, de hace unas semanas para acá mi cuerpo y mente me dice que mi fase en PR está por terminar, así mismo que mi fase en el trabajo. Debo iniciar a cerrar fases. Este año que me queda lo estoy aprovechando para coger todas las herramientas que necesito y ser codiciado en el mundo del GIS. Yo sé que la mujer de mi vida no está en Puerto Rico, con una muestra de 11 mujeres (entre amigas y parejas y chicas que pasaron) sé que no está. Cuando creí encontrar la mujer perfecta, la mujer que cubría todas mis expectativas y locuras, mi corazón se emocionó a tal modo, se alegró tanto que comenzó a bailar raro, a darle una especie de taquicardia al ritmo de los besos. Ese fue el primer día que mi corazón me traicionó por primera vez. Tengo el alma rota y a veces no sé si estoy lista para vivir en este mundo. A las almas rotas se les pone un curita, se les da descanso y distracción. No quieres convertirte en un témpano de hielo para no sentir y no creer Tengo más de un año sin ver o salir con nadie, sin conocer a nadie nuevo, dedicándome a vivir. La persona especial existe y está por ahí, no en Puerto Rico, sino en uno de esos 198 países restantes, he visitado 5, imagínate todo lo que me falta, y a ti. No hay mejor sensación que sentir los dragones revoloteando por tu estómago, esa forma en que se te quedan viendo o esos abrazos por la espalda.
Te ador, pedacito de Sol!
YO