Me enteré que estaba embarazada gracias a una prueba que se hizo. En menos de 30 segundos supimos que lo estaba, no necesitamos esperar el tiempo que decían las instrucciones de la caja para que las dos rayas se pintaras en el pedazo de plástico orinado.
Todos los meses la novia estaba embarazada, eso pensaba y decía. En estos últimos años cuando caía en regla me dice que sentía síntomas de embarazo. Entonces, esta última vez, cuando me dice que no le ha bajado y que está preocupada inmediatamente le digo «otra vez, pues hazte la prueba para que estés más tranquila. Ya teníamos un paquete de pruebas de Costco en la casa por si acaso.
Acababa de llegar de Mayagüez, un pueblo a tres horas de San Juan. Estuvo allá por una semana cuidando a su abuela que está enferma. Entre la demencia le dice, «Qué vas a hacer cuando nazca el bebé» por lo que la novia se quedó un poco en shock y pensativa.
Así que al llegar a San Juan, luego de ver el estado de ansiedad en que se encontraba, saco la prueba y se la doy. Positivo. La prueba salió positivo. Una sonrisa se dibujó en mi cara y un balde de agua fría sentí caer por todo mi cuerpo «voy a ser papá, voy a tener la responsabilidad de un ser humano, debo criar un buen ciudadano» y eso es bien difícil en esta época.
Luego de mi lapso de miedo, me dije » Pronto conoceré a Silvana o Thiago»
Y de esa forma comenzaba mi nueva aventura de padre primerizo, luego de que mi mamá y medio mundo había perdido la esperanza de que yo tuviera un hijo, en nueve meses, llegará otro YO.
Con el tiempo en reversa,
YO