Cristalia

Hay cosas que no se pueden dejar a la suerte, ganarse la lotería puedes hacerlo pero ver a alguien no. Ya había pasado que por una razón u otra no nos pudimos ver el viernes, quedé mal. Nos vemos domingo, paso por ti a las 2. Eran las 12 de medio día, no me había bañado, no había necesidad de gastar agua cuando no se iba a hacer nada, no hasta las 2. A la una voy a la cocina a preparar comida, abro la llave y no hay agua. No hay agua y yo sin bañarme.  No podía quedar mal dos veces seguidas, imposible, qué va a pensar. “Ay, este tipo, de seguro es mexicano” diría ella. Pero no hay agua, no puedo dar esa excusa. Como buen ex ingeniero pienso rápido. Para bañarme necesito: Agua, jabón, Shampoo… que no tengo, agua. Necesito agua.  Voy corriendo a la cocina, busco como desesperado y encuentro mis dos galones de agua que tengo para beber. Sí, no tomo agua de la llave, el sabor a carraizo no me gusta. Los tomo y me voy al baño, los destapo y me los tiro encima a ritmo de Green Day.

Termino el baño de gato y me cambio. Media hora después regreso a la cocina y abro la llave…el agua sale de la llave, lo que no hizo hace media hora y me hizo entrar en pánico ya había regresado a la normalidad.  Bueno, por lo menos no le quedé mal con una excusa barata de “no había agua y no me pude bañar, no puedo ir”. A las tres llega por mí.

Ese día quedé potable, purificado y destilado…literal. Gracias Cristalia.

YO