Todas o casi todas las mujeres con las que he salido -suenan como muchas y me hace ver bastante perrón, con muchas viejas, así que mejor aclaremos- las dos mujeres con las que he salido me han reclamado, en algún momento de la vida, lo poco expresivo que soy. Cuantos te quiero, te amo, te adoro, tomadas de mano, abrazos, besos, sexo en cualquier lado, decir qué linda estás, te ves hermosa, divina, espectacular, estoy contento, estoy súper bien, estoy de lo mejor, falta de enviar textos, procurarla, cuántas de estas palabras dejé de decir por tener este carácter. Todas estas cosas que la sociedad nos indica que debemos de seguir por el simple hecho de estar en una relación. El ser serio, el venir de una familia que no hace eso, una familia poco expresiva, te mete en problemas y no te exenta de esta regla social.
Muchas peleas y explicaciones intenté dar para que entendieran el por qué de mi comportamiento y de cómo hacer ver o demostrar que todo lo que se tienen que decir en palabras se puede logra expresarlo con simples hechos, como lo «hago» yo. Claro, parece ser que la otra persona debe estar consciente o atenta o debe tener algo que aun no descifro para que ella pueda interpretar esas demostraciones de afecto que no vienen de palabras, que no se dicen.
Creo que al ser un tipo que no es expresivo en exceso y que al parecer no sigo las normas sociales de decir lo que siento cuando salgo con alguien, tiendo a demostrar esas palabras socialmente aprobadas en las relaciones con hechos, hechos que pueden parecer pendejos pero que en realidad demuestran interés y hasta amor, sin decirlo.
Pero el universo se ha inventado para enseñarte y que veas qué sienten las personas cuando tú haces algo. Mi chica, la número tres o dos, resultó ser menos expresiva que yo, sí, así es, una hermosa chica puede no expresar ciertas cosas. Al principio me estuvo raro, por un acuerdo al que llegamos pensé que no estaba abriéndose a la relación, “¿pero qué pedo?, se supone que dijimos y quedamos que nos iba a valer madre y no íbamos a limitarnos”. En cierto momento pensé que no era mutuo el sentir o que ella no estaba cumpliendo su parte, cosa comprensible.
Un día de esos que estamos simplemente valiendo madre en la cama sale ese comentario, sale esa frase. “Peladito, no soy expresiva, no me sale, no sé por qué pero no puedo. Imaginá (porque era de Cali) que a un ex le decía la cosa.” Entontes ahí comprendí todo, todas esas cosas que ella había hecho antes de yo saber que ella era un YO a la segunda potencia pero en versión mujer me vinieron a la mente con un flash back.
Tocarme la cara en los besos, preguntar si comí, el decir que me cuide, que vaya al médico, que no me esfuerce en el gym tanto por mi edad, que vamos a cocinar, el de repente buscar mi mano para caminar tomados de la mano, esos abrazos repentinos, esos besos en el cachete mientras estamos en el cine, esos textos sorpresa diciendo que espera que esté rico mi almuerzo y que de postre un beso, el atenderme, todo eso son muestras de cariño, esas muestras de las que yo hablo, eso que no se dice pero se sabe.
Ahora que lo pienso, también me dijo un día por texto “Ya estoy en torre, continuo con la puta tesis de mierda asquerosa, pero preferiría ver pelis contigo tirados en tu camita :)” Transformando esas palabras en alguien normal que sigue las normas sociales de expresión amorosa, las hace lo más romántico que me han dicho en toda mi vida.
Socialmente apático pero expresivo de otra manera,
YO