La metamorfosis

Han pasado casi 16 años desde que pisé suelo taíno. Mi primera experiencia en la isla fue pasar por McDonald’s y escuchar por la bocina del servicarro un balbuceo inaudible que me le quedé viendo a la persona que manejaba con un grito de auxilio en los ojos. Ella sin problema, acostumbrada al idioma, pudo entender todo lo que salió de esa bocina con lujo de detalle. Mi primera orden de servicarro fue realizada sin yo saber qué había pasado. Desde ese momento decidí que esto no iba a ser para siempre, que iba a ser una buena experiencia, o como finalmente fue, la mejor época de mi vida estar en esos mediados de los dos miles en la isla, pero sobre todo había decidido que no iba a perder mi mexicanidad por nada del mundo. Otra cosa que medité fue que no me iba a sumergir en  la cultura taína, bueno hasta cierto punto, quitando el perreo y las medallas que eran baratas.

Entonces pasaron muchos años que en mi vocabulario no existía las palabras taínas como jangueos, chinchorro, voceteo o el responder cuando me preguntaran, papi tú perreas? con un ACHO SEGURO, eso jamás. No fue hasta que me casé que me di cuenta que esos pocos años se iban a convertir en más de los pensados. Entonces decidí que iba a utilizar las palabras autóctonas con mi acento de Univisión. Me llevé un susto grande, luego de un viaje de visita a México que al regresar a isla grande: 1. Me sentí que había llegado a casa y 2. Tenía antojo de carne, arroz, habichuela y amarillos. Mis ojos se pusieron tan grandes al darme cuenta de lo que mi subconsciente estaba haciendo y deseando que me asusté, pero  en cierto modo me resigné porque aún escuchaba Futbol Picante y veía partidos de la selección.

Los varios años se volvieron resto de mi vida al nacer Gael y al llegar mi nueva nacionalidad taína, el librito color azul que me permite sacar mi permiso medicinal y votar por la estadidad en el 2024. Pensé que nada podía ser peor, hasta que llegó un mes sumamente estresante, con múltiples cambios simultáneos en todas las categorías, dirección, estatus, pareja, trabajo que por alguna razón, un día donde la ansiedad no podía estar peor, mi cuerpo pidió Arroz, Habichuela, Pollo, Amarrillos, Pernil y Yuca. YUCA. Al mi cuerpo pedir esa raíz hervida, con un toque de vinagre blanco, hoja de laurel, sal, pimienta, cebolla blanca finamente cortada mi metamorfosis y asimilación taína había culminado. Porque quién en su sano juicio agrega yuca a su plato.

Por alguna razón, estoy bien con el resultado. Esta comida está tan buena que Gael, que casi no come, ese día se jampió 4 platitos y hasta yuca pidió.

YO

Si hablaran.

Creo que han pasado casi 20 años desde que me sacaron de ese rollo. Recuerdo como me acomodaron en la pared, ya tenía una pega que era bastante babosa, algo como engrudo. Fueron colocándome desde el techo hasta casi el piso. Luego colocaron una madrea que me daba un mejor terminado. Creo que siempre me vi hermosa, era una princesa, mi color amarillo con mis lindas rallas en forma de columnas griegas. Me veía tan linda. Claro, ya han pasado 20 años y me he ido deteriorando un poco con el tiempo. Los niños me han pintado de muchos colores y luego, con un trapo mojado vuelvo a la normalidad.

Tengo un golpe, eso sí. Ese sí que me dolió, pero saben, prefiero tenerlo yo porque iba a ser un golpe fuerte. Lo recuerdo, yo creo que habían pasado como dos semanas desde que salí cuando de repente escucho la puerta abrirse, era una pareja de recién casados. Tenían esa chispa de emoción, ahora lo sé porque ya la he visto antes. Esta pareja era muy linda, creo que pasamos momentos muy buenos, en el centro pusieron un cuadro grande, creo que tenía un paisaje de la playa y debajo estaba un sofá. Yo estaba muy contenta porque ese adorno me gustaba, era muy lindo. Pero algo pasó con el tiempo. Una noche, me despertaron los gritos “Estoy aquí, mírame, estoy aquí” la vi acercarse, él estaba un poco desesperado, tocándose la cara y la cabeza con las manos, creo que estaba muy cargado. No lo vi venir, pero de repente se volteó y tiró un golpe, un puño que me hizo un hueco justo debajo del cuadro. Gritó que lo dejaran en paz y al verse la mano estaban rotos varios dedos, cogió su mochila y cerró la puerta tan duro que casi tumba el cuadro que tenía. No lo volví a ver, unos días después, al despertarme ya todo estaba limpio y mi hueco estaba sellado, pero blanco. Me dolió perder mi perfección.

No sé cuánto tiempo había pasado desde que todo estaba vacío, pero me despertó el agua fría que me echaron. Había gritos y alboroto por todos lados, niños corriendo, perro ladrando de tras de ellos y adultos limpiando y sacando cajas de un camión. Aún estaba medio modorra cuando esto pasó, pensé que era como un sueño pero al darme cuenta que había gente nueva me sacudí el polvo y me puse en posición de firmes, bien derechita y mostrando mi mejor cara. Debo admitir que me dejaron muy limpia luego de ese baño frío. Era una gran familia, eran muy felices. Estuvieron 4 años aquí, antes de que el perro se llevara la evidencia. En realidad es lo único que recuerdo porque estaba dormida cuando desperté vi al perro coger como un cuchillo del piso al lado del cuerpo y se la llevó. Nunca lograron encontrar a quién  lo hizo. He visto en la tele que al parecer una persona tocó la puerta, y el que vivía aquí abrió pero inmediatamente intentó cerrarla cuando vio a quién estaba afuera, con una patada logró tirarlo y se le abalanzó con esa cosa, cuchillo, fierro, no sé y después salió corriendo. La familia se había ido de la casa, creo que a visitar a los abuelos. Intenté ayudar, hice marcas de humedad que parecía cuchillos, otras como un perro. Nunca aprendí a dibujar bien, siempre perdíamos en ese juego.

Ahora, soy de color azul como el cielo, extraño mis rayas en forma de columnas. Pero bueno, hay que estar abiertos al cambio, hay que estar preparados porque es lo único que es seguro, todo cambia y yo también. Eso es dice mi amiga la puerta, que después de esa patada, cambió de no tener entrada para perro, tener entrada para perro.

Historia de superación.

Te la voy a contar a ti porque no tengo a nadie que sepa le pueda interesar esta historia sólo por venir de mí. Hoy me quedo solo en San Juan de viernes a lunes y por eso quería tener una tarde de pizza, alitas y Netflix como en los viejos tiempos, esos tiempos Hatoreyanos. Ya eran las 4.30 PM, me acababa de bañar y estaba emocionado por lo que vendría. Busco el número de teléfono de Dóminos Pizza en Viejo San Juan y por alguna razón nada aparece en internet. Al parecer no sobrevivió la pandemia y cerraron esa sucursal. Entonces digo “bueno, no es que me encante las pizzas de Pizza Hot, pero pizza es pizza” así que abro google maps y busco donde está ubicada Pizza Hot en la calle Fortaleza. Selecciono el pin y le doy clic al número de teléfono. Ring, Ring, el número que usted marcó está fuera de servicio. Pienso que puede ser un error, vuelvo a intentar… “NOOOOOO (imagen jalándome los pelos) No mames ¿en serio me voy a quedar sin Netflix y Pizza y debo cambiar a Netflix and Chill?” camino de un lado a otro preocupado por mi destino, pensando en cuánto quería tener este día, este día mío, este día lleno de nostalgia pasada de tiempos que no regresaran. Me viene a la cabeza Papa John’s, cómo carajo se me había olvidado la mejor pizza de las pizzas en cadena del mundo. Emocionado busco la sucursal de Miramar, “Si, quiero delivery para Viejo San Juan, por favor una pizza de pepperoni y champiñones mediana con alitas pequeñas” después de 50 minutos la tengo en mis manos.

Y es así como uno nunca se deja vencer y hace realidad su sueño cueste lo que cueste y aunque sea caro. 25 dólares de  caro.

Yo

Nacionalizando el espíritu

Ya ha pasado un año y 4 meses desde que llegó al planeta y 4 meses desde que su vida dio un giro hacia el Nirvana y ya cuenta con papeles que lo ratifican como un mexicano hecho y derecho. Es por eso que decidí culturizarlo porque algo me decía que se le estaba olvidando ese pequeño detalle, su mexicanidad.

No es el comer chile lo que te hace ser mexicano mexicano, sino conocer y apreciar la música que hace hervir la sangre de emoción a cada uno de esos 130 millones y uno de personas con la misma descendencia. Es por eso que el día de hoy, cuando ya había terminado de desayunar, y estaba bastante atento a lo que yo le decía decidí comenzar.

-¿Quieres escuchar música? Le pregunté,  moviendo la cabeza me dijo que “simón apá, pos claro que sí manito” por lo que comencé. -Mira esto es música de Banda y es ni más ni menos que El Gran Combo de las bandas, Banda el Recodo-La mejor de todas. Le puse un minuto completo y la cuchara y el carrito eran más interesantes que ese ritmo armónico.

– Bueno, te voy a poner Mariachi. Abro Spotify de nuevo y busco El Mariachi Loco. Al escuchar la música me levanto a bailar y cantar, Él se ríe pero no se mueve, no le dice nada esa canción y no hace que el corazón bombee más sangre solo por escucharla, como a mí. Entonces la quito. – Esto sí te va a gustar, esto es Norteño. Así que busco Calibre 50 y le pongo Siempre te voy a Querer, un rololón. Le subo el volumen para que lo sienta de verdad verdad, pero se me queda viendo con una cara de extrañado que decido apagar la canción al segundo 20. –Ok, esto no es tan mexicano pero es tex-mex ya verás que está chida. Así que subo el volumen y por la bocina Bose de 10 mil pesos comienza a salir “y todo para qué, todo para qué, para qué tanto amor” de Intocable. Le quito la cuchara que tenía en la mano y la uso como micrófono para cantar a todo volumen esa joya musical.

Cuando le iba a preguntar que qué le había parecido este repertorio musical, un carro pasa por la calle con la música a todo volumen. Lo que sonaba era Safarea, pero el problema no es que fuera esa canción sino que estaba en el minuto 3.40 donde el dembow está a su máximo. Volteo alterado a verlo,  con una cara de preocupación donde pienso “esto se jodió” ……. lo veo bailando, moviendo ese cuerpito, con las manos al lado del cuerpo y moviéndose de un lado a otro sentado en su silla para comer.

Bajo la cabeza en total resignación. Y volteo a verlo y le digo “es verdad, está cabrona la canción, y tú naciste en el Viejo San Juan, al lado de La Perla”.

Espero tener mejor suerte con el Fútbol.

YO